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¿Cuántas veces has tratado de levantarte a correr y seguir el ejemplo de Ana Guevara? Seguro, cientos de veces. Si quieres lograrlo ahora sí, las palabras mágicas son constancia y perseverancia.

Hablemos en serio. Todas tenemos en nuestro grupo de amigas a la que se cuida de pies a cabeza: es fit, corre todos los días, se levanta en la madrugada, ¡sí!, a saludar al sol para hacer su calentamiento, y después se lanza a correr sin pretexto que valga. Pero bueno, si tú eres más bien esa amiga que no mueve ni un dedo, te diremos por qué la bien alimentada y tonificada runner de tu grupo ama correr los maratones, las carreras de cinco y diez kilómetros. Además de que correr la mantiene en excelente condición física, puedes apostar a que está en su mejor estado anímico, porque hacer ejercicio no solamente te ayuda a conservarte guapa y joven, sino también saludable.

Una de las preguntas más frecuentes que nos hacemos es ¿cómo empezar a correr? Porque quienes lo han intentado estarán de acuerdo en que, ya sea en la caminadora o al aire libre, cuando vemos a esas deportistas consolidadas en la práctica de la carrera se nos quitan un poco las ganas, pues mientras las demás van por la vuelta número mil, nosotras apenas si terminamos una. Pero no te desanimes, ellas tuvieron pensamientos parecidos cuando tomaron la decisión de comenzar a correr, pero por suerte tenemos consejos que te ayudarán a ser constante y no morir en el intento.

Debes combinar la caminata con el trote; de esta forma podrás ir disminuyendo los lapsos de caminata y aumentar el tiempo de carrera continua.

Es recomendable intercalar una sesión de ejercicio con un día de descanso.

El paso del trote debe ser moderado, para evitar la fatiga.

No busques correr más rápido, sino ser constante, hasta correr continuamente durante 30 minutos como mínimo.

Una sesión típica de entrenamiento se compone de lo siguiente: movilidad articular, estiramientos previos al ejercicio, el entrenamiento propiamente dicho, enfriamiento y estiramiento posterior.

Como puedes ver, no es tan complicado como parece. Simplemente hay que tener voluntad para hacerlo. Date sólo 30 minutos diarios y comenzarás a notar la diferencia, pues conforme seas constante aumentarás poco a poco tu velocidad y tu tiempo, y ahora sí, te unirás al reto de los cinco kilómetros, después al de diez, y así sucesivamente, hasta que sin darte cuenta estés preparándote para tu primera maratón. Eso sí, no olvides que parte importante de hacer ejercicio es tener una buena alimentación. Ya sabemos que es lo que todas te dicen, pero es muy cierto: hay que complementar la actividad física con una dieta balanceada, sin dejar de lado uno que otro antojito dulce, que también se vale.

¡Consiéntete!

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