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  • Tips para empacar tus cosméticos, aplicártelos mientras vuelas y aterrizar sintiéndote espléndida.

Muchas viajeras somos adictas a los productos de belleza y cada vez que empacamos sufrimos al tener que dejar buena parte de nuestros cosméticos en tierra. Como las aerolíneas que no cobran por documentar la primera maleta ya son minoría, muchas veces optamos por viajar con un carry-on en el que apenas cabe una decena de productos, sacrificando a veces artículos esenciales, como bloqueadores o pomadas medicinales. Además, por más que hoy existan prácticas líneas de botellas vacías especialmente concebidas para rellenar con nuestro champú o hidratante favorito (¿han visto los de Miniso?), hay sustancias cosméticas como la vitamina C que se oxidan o pierden sus poderes apenas entran en contacto con el oxígeno o la luz del sol, por lo que trasvasar estos cosméticos a empaques más pequeño no es opción. Pero, afortunadamente, cada vez son más las compañías cosméticas que fabrican productos en envases de menos de 100 mililitros (o 3.4 onzas), que es la cantidad aceptada por la Transportation Security Administration, la autoridad estadounidense que desde el 9/11 dictamina qué se puede llevar en la cabina de un avión, en todos los aeropuertos del mundo. Con todo eso en mente, elaboramos una guía con productos en envases aptos para cabina y que puedes aplicarte durante el vuelo y una vez en destino. Lo importante: que los viajes no sean excusa para descuidar tu rutina de belleza, incluso si transportas poco equipaje.

 

 

 1) En el aeropuerto

Si tienes una crema cara en un pote grande que no cumple con las regulaciones, tienes dos opciones. O dejarla en casa o documentarla. Si olvidaste hacerlo y ya estás en la fila de rayos X, antes de embarcar, aún no es demasiado tarde. Si estás en Estados Unidos, pregunta si en las tiendas aledañas hacen envíos de paquetería –cobran caro, pero si no quieres tirar tu poción de belleza, tal vez valga la pena el gasto-.Otra alternative es que vuelvas al mostrador de la aerolínea y documentes la crema en cuestión, envolviéndola bien y protegiéndola de los golpes. Tal vez tu maleta incluso no haya sido enviada al avión y puedas meterla dentro con el resto de tus pertenencias. Obviamente, lo mejor es que, si el producto soporta manipulaciones de este tipo –recuerda que el ácido hialurónico, el retinol, la vitamina C y el ácido glicólico pierden sus propiedades al ser retirados de su envase al vacío-, previamente, en tu casa, viertas la cantidad que tienes pensada usar a lo largo del viaje en un frasco de plástico limpio y con cierre hermético.

 

2) Spa en el aire

Si viajas en clase económica, tal vez lo que te propondremos a continuación no te entusiasme, pero si te importa un pepino la opinion del resto de los pasajeros, sigue leyendo, pues cuando bajes del avión te sentirás con la piel fresca y lozana, aún cuando no hayas logrado dormir en todo el viaje. La idea es sencilla: hoy, uno de los productos de belleza en boga son las mascarillas de tela, desechables e impregnadas con sustancias que hidratan, limpian e inundan de sustancias anti-age las capas más superficiales de la piel. Corea, país que hoy representa la vanguardia en en innovación en dermocosmética, ha lanzado en los últimos años infinidad de mascarillas, que vienen empaquetadas en forma individual y que apenas pesan unos gramos, los que las convierte en el accesorio ideal para llevar y aplicar abordo del avión. Así que no bien te sientas relajada en tu asiento –si tu boleto es en primera, mucho mejor-, con las manos limpias –echa mano del alcohol en gel, si no puedes ir al lavabo- abre el sobre de tu mascarilla favorita y desenrolla la tela, que deberás aplicar sobre tu rostro, haciendo coincidir los hoyos que vienen perforados para el contorno de nariz, ojos, etc. Apoya la cabeza hacia atrás y relájate. Incluso es probable que te duermas mientras las sustancias activas hacen su trabajo. Si prefieres un tratamiento más sutil, opta por un serum revitalizante o una emulsión hidratante, que actúe discretamente mientras descansas o miras una película.

 

3) Manicure

Sí, afortunadamente, todos los envases de esmaltes que se venden hoy, cualquiera sea su marca, contienen menos de 100 mililitros, lo que los convierte en aliados indiscutibles de la belleza en las alturas. Sobre todo porque para aquellas que no logran dormir en el avión y no saben qué hacer para matar el tiempo, esmaltarse las uñas sobre la mesita plegable para comer es una buena idea. Salvo que haya turbulencias, no tendrás ningún problema en pintártelas, y también limártelas o aplicarte algún aceite para cutículas, o hidratar tus manos, incluso. Cuando termines, habrás empleado el tiempo muerto en algo útil. Mientras se seca el esmalte aprovecha para leer esa novela que hacía tiempo morías por devorar.

 

 

4) Aromaterapia

Mientras vuelas, una forma de alinear tus chakras y sentirte lo más Zen posible es utilizar algún aceite esencial perfumado que te relaje. Si una vez en destino quieres causar una buena primera impresión –galán que viene a recibirte, familia, amigos, colegas de tu trabajo, etc-, es una excelente idea llevar en tu bolso tu fragancia favorita. Ya sea un  rocío ligero y apto para casi cualquier ocasión, o un perfume francés, hoy muchas marcas prevén formatos de menos de 100 mililitros. Aquí, nuestros preferidos, para que rocíes en cuello y muñecas antes de bajar de la aeronave y de paso te sientas fresca y renovada después de un largo vuelo.

 

 

5) Llegada triunfal

Utiliza esos veinte o treinta minutos que tienes antes de que la aeronave aterrice –el capitán siempre lo anuncia por el altavoz- para ocuparte de tu rostro. Limpia tu cara con una toallita desmaquillante, te vas a sentir limpia y fresca en un santiamén. Aprovecha para hidratar tu rostro, pues la presurización en la cabina eleva al mínimo los niveles de humedad del aire y tu piel estará seca y tirante. Si tienes complexion grasa, hidrátala y agrega algún producto matificante, que atenúe la producción de sebo. Si no dormiste nada, utiliza algún gel con cafeína que hidrate y disminuya la inflamación de tus ojeras. Una vez que se seque el producto, aplica un poco de corrector. Si eres fan del maquillaje, ocúpate de ojos o labios  -elige uno u otro a la hora de destacarlos, para un efecto más natural (después de todo, estás viajando en avión, no asistiendo a una alfombra roja)-. No olvides aplicar un bálsamo labial, para reparar la sequedad de la zona. Por último, dedicate a tu pelo: péinate y, si lo sientes graso, aplica en tus dedos un champú seco –en spray o en botella con bomba dispensadora- y masajea raíces y mechones cercanos a tu frente y orejas, que son las áreas que más aceite producen. Vuelve a pasarte un peine y voilà, lista para bajar del avión hecha una diva (no olvides los lentes de sol para una entrada más dramática).

 

 

6) Modo vacaciones

A menos que estés en la playa, donde suelen estar contraindicados los tratamientos con retinoles –así sean de aplicación nocturna-, una vez en destino, trata de seguir tu rutina de belleza habitual. Si vacacionas en la costa o una zona montañosa, duplica las aplicaciones de bloqueador en rostro, cuello y orejas, además de las zonas del cuerpo que estén expuestas. Muchas marcas de dermocosmética prevén formatos de menos de 100 mililitros para sus bloqueadores solares. Por una cuestión de espacio y también para maximizar tu tiempo durante el viaje, prefiere los productos que además de protegerte del sol cumplan una función extra -antiedad, antimanchas, matificantes, etc-. Una novedad son los maquillajes compactos con alto poder cubritivo y elevado factor de protección solar, ideales para llevar a la playa, sobre todo entre quienes no se sienten cómodas con el rostro au naturel. Por último, no olvides empacar productos para el tratamiento de heridas e infecciones bacterianas de la piel: serán muy útiles si estás en contacto con la naturaleza.

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