Un vuelo de 12, 15 o incluso 18 horas exige una estrategia alimentaria inteligente. El objetivo principal no es solo sentirte lleno, sino combatir la deshidratación severa y la hinchazón que se producen inevitablemente en la cabina. Adoptar hábitos específicos puede transformar tu experiencia, ayudándote a llegar a tu destino sintiéndote renovado y no agotado.
Regla de oro es prioriza la hidratación constante
El aire recirculado y de baja humedad dentro de la cabina es el peor enemigo de tu bienestar. La deshidratación es la causa principal de dolores de cabeza, fatiga y jet lag intenso. Por ello, la regla número uno es el consumo de agua constante. Lo ideal es beber mucha más agua de lo que harías en tierra. Evita confiar únicamente en los vasos pequeños servidos por la tripulación; lleva contigo una botella reutilizable vacía para rellenarla después de pasar el control de seguridad y pide a los auxiliares que te sirvan una botella completa si es posible. Además del agua, los tés de hierbas como la manzanilla o el jengibre son excelentes aliados, ya que son suaves para el estómago y pueden promover la relajación.
Evita los Enemigos Silenciosos como alcohol y cafeína
Aunque la idea de una copa de vino para dormir o un café fuerte para iniciar el viaje pueda parecer atractiva, estas bebidas son contraproducentes. Tanto el alcohol como la cafeína son potentes diuréticos, lo que significa que acelerarán el proceso de deshidratación. El alcohol, en particular, interrumpe el ciclo natural del sueño, provocando que el descanso en el avión sea de mala calidad y haciendo que los síntomas del jet lag se sientan mucho más intensos al aterrizar. Limita el café a una taza hacia el final del vuelo si lo necesitas para adaptarte a la zona horaria de destino, y sustituye las bebidas alcohólicas por agua simple o, si deseas sabor, jugos naturales diluidos.
Elige comidas ligeras para una digestión eficiente
A gran altura, el sistema digestivo funciona más lentamente. Consumir comidas pesadas, ricas en grasas saturadas, azúcar o sodio, puede provocar gases, hinchazón y una sensación general de malestar. Cuando elijas tu menú a bordo, opta por proteínas magras como el pollo o el pescado, acompañadas de vegetales cocidos y carbohidratos complejos (arroz, quinoa). Además, considera llevar tus propios snacks saludables. Las frutas frescas (como manzanas o plátanos) son hidratantes y ricas en fibra, mientras que los frutos secos crudos (almendras, nueces) te proporcionan energía estable sin el exceso de sal que causa la retención de líquidos en las extremidades.
Estrategia de Nutrición y Jet Lag
Finalmente, si viajas a través de muchas zonas horarias, puedes intentar alinear tus horarios de comida con los de tu destino. Come ligero durante el vuelo y planifica una comida sustancial y rica en proteínas a la hora que corresponde desayunar o cenar en tu punto de llegada. Al mantener tus comidas ligeras, evitar la pesadez que podría impedir un descanso reparador y preparas a tu cuerpo para «reiniciar» su reloj biológico al tocar tierra.