Este 2026, nuestra recomendación se aleja de los circuitos turísticos tradicionales para descubrir espacios que son, en sí mismos, declaraciones de principios estéticos.
El Epicentro del Design-Led Living
En el corazón de la colonia Juárez, recomendamos iniciar el ritual del fin de semana en Niddo. Este espacio no es solo un restaurante, es un manifiesto de hospitalidad donde el diseño rústico-industrial se encuentra con una propuesta gastronómica que reconforta el alma. Es el punto de encuentro predilecto para las mentes creativas antes de iniciar una ruta por las galerías de la zona. Para una experiencia más etérea, el brunch en Lardo, en la Condesa, sigue siendo la recomendación definitiva para quienes buscan ver y ser vistos entre ventanales abiertos y una estética de barrio europeo con alma mexicana.

La pausa necesaria para el bienestar encuentra su hogar en el Haman de el Hotel Habita en Polanco. Este santuario de diseño minimalista ofrece una de las experiencias de relajación más exclusivas de la ciudad, con una piscina en la azotea que brinda vistas panorámicas al skyline de Reforma. Es el lugar ideal para un reset urbano antes de sumergirse en la agenda cultural. Si el objetivo es la inspiración artística, la recomendación obligada es la Casa Luis Barragán o la Casa Pedregal. Estos espacios no son solo museos; son lecciones de luz, color y geometría que cualquier lectora de Air Femme debe experimentar para comprender la estética moderna de México.
El Retiro de la Sofisticación
A pocas horas de la capital, el paisaje se transforma para ofrecer refugios de una belleza sobrecogedora. Recomendamos una visita a Tepoztlán, específicamente al hotel Amomoxtli. Este hotel boutique es un homenaje a la flora local y al misticismo del Tepozteco; sus jardines y su piscina de piedra son el escenario perfecto para lucir los vestidos midi de lino y las sandalias de diseño artesanal que marcan la temporada. Es un plan de lujo silencioso donde el sonido del agua y el aire de la montaña sustituyen el ruido de la metrópoli.

Para quienes buscan una experiencia que combina historia y vanguardia, la recomendación editorial es Valle de Bravo. Sin embargo, proponemos evitar el centro y dirigirse a La Casa Rodavento. Este refugio en medio del bosque redefine el concepto de hotel de montaña con una arquitectura que se integra orgánicamente en la naturaleza. Es el destino ideal para una cata de mezcales artesanales al atardecer, rodeada de un diseño de interiores que privilegia los materiales naturales y la calidez textil. En 2026, viajar cerca de la CDMX es descubrir que el verdadero lujo es la posibilidad de encontrar un santuario de diseño en medio de lo salvaje.