En Milán, el brunch no es solo una comida; es un ritual de moda que combina la tradición del café italiano con la estética cosmopolita que define a la ciudad. La búsqueda del lugar perfecto va más allá del menú; se trata de encontrar un espacio donde el diseño de interiores y la atmósfera inviten a una conversación prolongada entre amigas. Este 2026, la escena milanesa se aleja de los bufés genéricos para centrarse en experiencias temáticas y locales con una identidad visual potente.
Uno de los destinos imprescindibles es Hygge, en el corazón del distrito de San Vittore. Fiel a su nombre —el concepto danés de comodidad y bienestar—, este café ofrece una de las propuestas de brunch más auténticas y relajadas de la ciudad. Con una luz tenue, mesas de madera compartidas y un menú que prioriza ingredientes orgánicos, es el lugar ideal para quienes buscan un refugio tranquilo antes de una jornada de compras en Via Torino. Sus bandejas de brunch combinan sabores internacionales con un toque artesanal que conquista a quienes valoran la sencillez sofisticada.

Para las amantes de la estética puramente editorial y los espacios instagrameables, EL&N London en Gae Aulenti sigue siendo un referente de lujo visual. Con sus paredes florales y tonos rosados, este lugar transforma el brunch en un espectáculo cromático. Sin embargo, para una experiencia más arraigada en el lujo histórico milanés, Pasticceria Marchesi 1824, dentro de la Galleria Vittorio Emanuele II, ofrece una alternativa inigualable. Sentarse en sus salones de seda verde pastel para disfrutar de una selección de bollería fina y huevos benedictinos es sumergirse en la esencia misma del Milán aristocrático, con vistas privilegiadas al corazón de la moda mundial.

Si el plan incluye un ambiente más vibrante y artístico, Fonderie Milanesi ofrece un encanto industrial único. Escondido en un antiguo patio cerca de los Navigli, este local combina la historia de una antigua fundición con un jardín secreto que parece detenido en el tiempo. Es el punto de encuentro predilecto para los grupos de amigas que buscan un brunch prolongado que se convierta, casi sin darse cuenta, en el aperitivo de la tarde. En Milán, elegir el lugar para el brunch es, en última instancia, una declaración de estilo.