El Super Bowl LX no es solo el evento deportivo del año; en 2026, se ha consolidado como la pasarela de streetwear de lujo más importante del mundo. Con el Levi’s Stadium de Santa Clara como escenario y Bad Bunny liderando el show de medio tiempo, la estética de este año mezcla la adrenalina de la NFL con el vanguardismo de la moda de alta gama.

Los looks que están definiendo esta edición, donde la clave es el lujo relajado. El fenómeno de los tunnel fits —los atuendos con los que los jugadores llegan al estadio— ha dictado la pauta: trajes monocromáticos de casas como Dior y Prada conviven con piezas oversized y chaquetas de cuero personalizadas. Para la espectadora contemporánea, la apuesta segura es el athleisure elevado: una mezcla de pantalones cargo de seda, baby tees de inspiración noventera y accesorios metálicos que capturan la luz de los reflectores.
En cuanto a la belleza, el maquillaje para el gran juego abandona la sobriedad. Este 2026 vemos un resurgimiento de los detalles galácticos y el acabado húmedo. Los párpados se visten de sombras plateadas y bronces con texturas cremosas que aportan una luminosidad multidimensional sin verse pesadas. El delineado gráfico en tonos neón o colores que rinden homenaje a los equipos (como el azul marino y el rojo) añade un toque de rebeldía sofisticada, ideal para quienes buscan destacar en los palcos o en las fiestas exclusivas de la ciudad.

Para cerrar el look, los labios se mantienen en la tendencia del blurred lip o efecto labio besado, utilizando tintes en tonos borgoña o cereza que se difuminan hacia los bordes. Es un estilo que prioriza la durabilidad y la frescura, permitiendo disfrutar de cada segundo del evento sin preocuparse por los retoques. En este Super Bowl, la verdadera victoria se lleva en el estilo: una fusión impecable entre la cultura pop, el deporte y la alta costura.