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Anne, siempre vigente

La heroína de Ana la de Tejas Verdes “Anne with an E”, llegó a la pantalla de Netflix, que revitaliza este clásico de Lucy Maud Montgomery

Pelirroja, flaca hasta los huesos, parlanchina y con una imaginación sin límites. Así es Anne Shirley, la adolescente huérfana que, por un error administrativo llega, a principios del siglo XX, al hogar de dos hermanos solteros, Marilla y Mathew Cuthbert, en una región rural de Canadá, la Isla del Príncipe Eduardo. Marilla esperaba un muchacho que la ayudara en su granja y cuando ve que la que llega es una chica que habla sin parar y recita poemas de Tennyson, empieza esta historia que más de 100 años después de su publicación, sigue más vigente que nunca. Tanto, que Netflix, junto con la TV pública canadiense, coprodujo una serie basada en la novela de Lucy Maud Montgomery.

Anne with an E

Ana la de Tejas Verdes. 

La serie, disponible en México en la plataforma de streaming, se llama Anne With an E, y fue adaptada y producida por la guionista de Breaking Bad, Moira Walley-Beckett. No es la primera vez que el personaje que catapultó a Montgomery a la fama pasa a la pantalla.

En los años 20, se filmó una película muda de la que solo quedan algunas fotos, y en 1934 Anne Shirley fue encarnada por la actriz de cine Dawn Evelyeen Paris, que a partir de ese momento –y hasta su muerte- se hizo llamar con el nombre del personaje. En los 80, una serie canadiense llevó por primera vez a la pantalla chica las historias de Anne en Avonlea, el pueblo isleño que Montgomery imaginó para su heroína, y han sido varios los musicales inspirados en la misma obra.

Quienes leyeron las aventuras de esta adolescente que encuentra una nueva oportunidad con sus padres adoptivos, podrán reconocer en la serie de Netflix algunos desopilantes episodios narrados por la novelista. Pero a Walley-Beckett se le ha criticado que inventara situaciones que no tuvieron lugar en el libro original. Y que tiñera a la serie con un halo demasiado espectacular. Pero, polémica al margen, ¿qué es lo que atrapa de un personaje imaginado hace más de un siglo y que hoy, en la era de las redes sociales, destaca por su inocencia?

Anne with an E

Anne era una adelantada a su época…

A pesar de su candidez, con su feminismo silencioso –el término no se nombra, pero no hay duda de que Montgomery le instiló dosis de su propio sentido de autonomía-, cuando todavía faltaban décadas para que todas las mujeres canadienses pudieran votar –Manitoba fue la primera provincia que concedió este derecho en 1916, pero en Quebec recién pudieron sufragar en los años 40-. Para desilusión de Marilla, la recién llegada no es un muchacho musculoso que ayude a su hermano, ya entrado en años, a lidiar con la modesta granja que poseen en el este de Canadá.

Pero Anne se gana el corazón de los dos hermanos, no sin antes dejar en claro que vale tanto como un varón y que su sexo no es impedimento para lograr lo que se proponga. Quienes leímos a Ana la de Tejas Verdes, lo hicimos entre los 11 y los 15 años, y aunque el término feminismo nos era, con frecuencia, un término aún desconocido, intuíamos que las alas que Montgomery daba a su heroína era lo que queríamos para nuestras vidas.

Anne with an E

Cuando las mujeres de la generación de Montgomery solo veían futuro en la maternidad y el hogar, la autora se ganaba la vida como maestra rural y como escritora freelance.

Anne of Green Gables

Las primeras 18.000 copias vendidas le valieron una pequeña fortuna, sin contar los derechos de autor que sus novelas, traducidas a decenas de idiomas, le permitieron tener una vida confortable. Sin embargo, depresiva y triste por la muerte de uno de sus hijos, Montgomery terminaría quitándose la vida a los 67 años, cuando gozaba de fama y popularidad en Canadá y el mundo entero.

Su legado, su valiente Anne, amante de los libros y los desafíos, y por sobre todo las cosas, de la independencia y la libertad, sigue vivo en sus lectoras y televidentes.

Anne with an E

Fotos cortesía Netflix

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Por un 8M sin pendientes

Mujer en la playa

Cada 8 de marzo se nos recuerdan los grandes logros de las mujeres, pero también surgen presiones y ansiedad por lo no conseguido a nivel individual. Cómo empoderarnos sin pendientes ni mochilas pesadas.

Por Mariana Risso Crespo

Cada año que pasa, el 8 de marzo nos recuerda todo lo que avanzamos las mujeres, pero también sentimos presión: se nos dice que podemos hacerlo todo, que podemos ser madres y también tener un carrera. Y a veces eso no es posible. ¿Cómo manejar esa ansiedad por poder/querer hacerlo todo y cumplir con esos postulados del feminismo?. ¿Qué pasa cuando eso no se logra?

Hoy, la mujer comienza a valorarse desde un lugar orgánico entendiendo que su misión y propósito de vida trasciende la casa y el cuidado del hogar. Hoy, la mujer empieza a dejar huella con su voz, pensamiento y accionar mas allá de su núcleo familiar.

El Día Internacional de la Mujer nos recuerda la posibilidad que tenemos de transformar un deseo o un pensamiento en acción, la oportunidad de empoderar a las mujeres en todos los contextos o situaciones posibles e impulsarlas en su desarrollo pleno y consciente alineado con sus mas íntimos deseos. Esto último es de suma importancia ya que las palabras significan y adquieren valor de acuerdo a quien las interpreta. Y por tal motivo no siempre el deseo colectivo abarca todas las individualidades.

TU PRIMER DERECHO

El activismo y poder femenino requieren de una conciencia y de un respeto respecto a las necesidades de cada mujer entendiendo que la carrera desenfrenada por querer abarcarlo todo y siempre de una manera excedente en calidad y cantidad no hace más que reforzar nuestra condición humana y finita.

Si queremos una sociedad justa, esa sociedad debe estar integrada por hombres y mujeres que así lo sean, comenzando con la coherencia entre lo que piensan, desean y hacen en consecuencia.

Nadie puede decirte cómo tienes que ser, en quien tienes que convertirte ni cómo debes delinear tu vida para ser exitosa. Tu primer derecho es el de ser libre, en pensamiento, sentimiento y accionar siempre alineado a un comportamiento ético y consecuente con el bien común.

La presión social femenina es constante y descansa sobre la premisa de mujeres fuertes, bonitas, inteligentes convertidas en madres y académicas, profesionalmente exitosas y autosuficientes económicamente. Y esta idea asumida como certera es tan fantástica como irreal. Este pensamiento angustia porque nuestra mente oscila entre el pasado y el futuro, “entre lo que no pude ser o hacer y lo que tengo que ser y hacer “para lograr ciertos resultados que, a veces, ni siquiera nos detenemos a reflexionar si nos pertenecen. Hemos sido educadas para agradar y cumplir expectativas ajenas e incluso por momentos, poco realistas a los ojos del siglo XXI.

HONRAR MI VIDA

Un nuevo paradigma está naciendo, basado en una mujer plena y consciente de su poder y sus derechos para hacer uso de su fuerza interior, intelecto y libertad, para ser y hacer lo que su mente, alma y corazón le dicten. Sabemos y comprobamos a diario que podemos lograr nuestros deseos aunque lo más importante es pensarlos a solas, a conciencia y sin miramientos ni juzgamientos externos.

“Si, siendo mujer tengo la bendición natural de dar vida, entonces que mi obligación moral sea honrar ante todo la mía”.

Lic. Mariana Risso Crespo
Coach Ontológico – Practitioner en PNL
www.thinkemotional.com
Linkedin: thinkmotionallife

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