¿Miedo al compromiso?

Anna García Gollaz

Sí alguna vez has escuchado a alguien decir frases como: “Ahorita no tengo tiempo para el amor” o “Me siento tan a gusto sola” o “Si llega el amor, bueno; y si no, también”, es posible que estés frente a una persona filofóbica.

Este miedo a enamorarse, a comprometerse y a crear lazos de intimidad en pareja es una de las razones más importantes por las que hoy día tantas personas viven en soledad o bien entran y salen constantemente de relaciones fugaces y poco significativas.

Los filofóbicos no sólo son aquellos que abiertamente rechazan la posibilidad de comprometerse. Otra máscara de este padecimiento es la que usan las personas que, de modo consiente, se reconocen interesadas e incluso ávidas de tener una pareja sentimental estable, pero que de manera inconsciente se ilusionan con amores imposibles y huyen de quien los ama de verdad buscándoles mil defectos.  De esta forma se sienten protegidos, pues a final de cuentas “no habrá compromiso”.

El temor más grande del filofóbico es sentir que pierde el control. Tiene pánico a mostrarse tal y como es, pues esconde serios problemas de inferioridad generalmente enraizados en la infancia. Al no ser capaz de reconocer sus propias carencias, buscará justificar su soledad a toda costa, incluso culpa de su desconcierto a cada posible candidato a pareja que llegue a conocer, argumentando que nadie es lo suficientemente bueno.

Sentir en mayor o menor grado este temor es normal, pues “enamorarse” conlleva el riesgo de sufrir una pérdida o un abandono. Sin embargo, quedarse paralizado ante él no garantiza que no habrá dolor, pues la vida sin amor, sin ilusiones, sin pasión puede llegar a ser mucho más dolorosa y terrorífica a final de cuentas.

Si reconoces que la “filofobia” es parte de tu vida en este momento, no dudes en tomar un café contigo mismo y confronta con honestidad este tema. Buscar ayuda profesional también puede ser una opción extraordinaria en el trabajo consciente por trascender este miedo a vivir en pareja.

De no hacerlo, seguirás bajo el influjo de la ilusión de creer que te proteges de sufrir, pero la única realidad es que también te estás perdiendo la oportunidad de vivir esas emociones y experiencias que tanto anhela tu corazón, pese a tus intentos por ignorarlo.

Tiempo que no regresa y personas muy valiosas dispuestas al amor pueden estar pasando de largo por tu vida sin que siquiera te percates de ello.

¿Lo habías pensado?

Anna García Gollaz
Autora del libro Mientras tú bebías (Ediciones Urano)
Mientrastubebías@hotmail.com
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