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Plan de vuelo después del COVID-19

Foto: Freepik.

Por: Psic. Flor Arreola Aznar, Mentora en temas de Desarrollo Humano

Todavía es muy pronto para saber cuáles serán las reglas sanitarias definitivas y el impacto que estas tendrán tanto en la industria como en el propio pasaje, que estaba acostumbrado a vivir la experiencia de viaje bajo otras dinámicas.

Hoy toda esa estructura cambiará, y el formato del servicio al cliente deberá reinventarse para atender las demandas del cliente y las normas de seguridad y prevención contra el contagio del covid-19.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) realizó una encuesta entre viajeros para estimar cómo será el proceso de recuperación; 60% piensan retomar los viajes dentro de uno o dos meses, pero el 40% restante podría esperar hasta seis meses o más, mientras que 60% de los encuestados comentaron que deberá haber cierta estabilidad económica para poder viajar.

Alexandre de Juniac, director general y CEO de IATA, reconoció que el proceso de recuperación será lento, y que la colaboración de los gobiernos será clave para recuperar la confianza del pasajero: “Es encontrar la combinación perfecta, que inspire confianza y permita costos asequibles”.

¿Cuál es la propuesta de la IATA?

  • Uso constante por parte de trabajadores, tripulación y pasajeros de equipo de protección para la prevención de contagio de covid-19, lo cual ayudará a contener el contagio.
  • Prueba de temperatura a pasajeros y trabajadores.
  • Procedimientos de abordaje y desembarque seguros, evitando aglomeraciones.
  • Limitar el movimiento durante el vuelo.
  • Procesos frecuentes de limpieza antes, durante y después del vuelo.
  • Cambio en el formato servicio de alimentos a bordo, evitando interacción frecuente entre la tripulación y el pasaje.
  • Pasaportes de inmunidad como medidas temporales de seguridad.
  • No al bloqueo de asientos intermedios en los aviones, porque esto encarecerá el costo del boleto.

Retoma el vuelo

Algunos especialistas, como el Dr. Rubén Pérez Redondo, sociólogo en turismo por la Universidad Juan Carlos de España, visualizan que la elección del viajero será procesual, primero hará vuelos domésticos; usará el coche, y se hospedará en lugares que le permitan cierto aislamiento y al mismo tiempo pueda disfrutar el destino.

Es un hecho que las sociedades requieren tiempo para cambiar, y como ejemplo pienso en cuando se promulgó la ley antitabaco: la sociedad poco a poco incluyó en sus hábitos y comportamientos no fumar en espacios cerrados y aviones. Estas resoluciones no fueron del agrado de muchos, pero a la larga se respetaron las disposiciones de salud; lo mismo sucedió en temas de seguridad antiterrorismo después de los atentados del 11 de septiembre, y ahora todos hemos incorporado rutinas para trasladarnos de un país a otro.

Esto nos lleva a pensar, y esperar, por supuesto, que después del covid-19 y mientras se encuentra la cura, muchas actitudes y comportamientos se vayan modificando. Es importante tomar en cuenta que conviviremos con el virus, y esto cambiará nuestra forma de estar en el mundo y de viajar. Las estrategias de venta no se limitarán ya a la diversión y la experiencia, sino que se enfocarán en valores como la seguridad y la salud, que serán la prioridad del viajero y el valor de la industria. La expectativa es un viajero más prudente y consciente de su propia seguridad y de la seguridad del otro. Esto será un proceso de des-aprendizaje y re-aprendizaje sobre las normas generales de convivencia en el mundo.

El plan de vuelo de México

Para nuestro país el camino es seguir la estrategia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), en coordinación la (IATA) y el Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI). Esto nos dará procedimientos armonizados y actualizados para mantener a los viajeros seguros y protegidos, conectados, y al virus contenido.

Toda crisis trae transformación. El virus, si bien ha cambiado nuestra vida, no eliminará el deseo de la gente por viajar y conocer el mundo, solo cambiará la forma como llegaremos a nuestro destino. La experiencia de viajar será distinta, agregaremos o quitaremos cosas al proceso, según se nos indique. Y por supuesto, la industria aérea, la hotelera y la de entretenimiento tendrán que cambiar; no podrán usar el mismo discurso ni las mismas estrategias, deberán buscar, antes que nada, asegurar al viajero; la prioridad es su salud, que le permitirá disfrutar todo lo demás.

Estemos atentos, este cambio requerirá la colaboración de todos para llegar a nuestro destino seguros y con salud.


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