La Zabaleta y el liderazgo femenino

Bedilia Brizuela con información de Laura Escamilla

Comprometida y solidaria, Susana Zabaleta siempre ha sido defensora no solo de arte, también de causas sociales, participando constantemente en movimientos por la defensa de la mujer, contra el cáncer, el apoyo a la cultura musical en comunidades indígenas y el derecho a la diversidad sexual, entre muchas otras cosas.

No cabe duda que, gracias a su personalidad multifacética, nunca deja de sorprender con sus declaraciones y con sus proyectos que parecen no terminarse. No solo tiene películas y puestas en escena en la mira, también habla de lo que significa en la actualidad la posición de las mujeres y sus inagotables ganas de ser un motor de expresión del género.

¿Qué es para ti el liderazgo femenino, qué representa?

Yo creo que es algo que nos hemos ganado a partir de muchas muertes, de muchas traiciones, de muchas cosas en la historia. Tendríamos que honrar lo que estamos viviendo ahorita porque habla de un logro de muchísimos años, de muchas mujeres que han intentado hacer algo por nosotras y que lo siguen intentando. Dentro de todo este mundo en el que hay mujeres que están intentando y haciendo cosas, y tú estás entre ellas, ¿cuál ha sido tu mayor contribución para ese proceso de empoderamiento? Yo siempre hablo de la sexualidad, siempre digo que ¿por qué les escandaliza cuando una mujer siente o dice o habla de su sexualidad?, ¿por qué no tomarlo como lo que es? ¿Por qué un hombre tiene el derecho de hablar, decir y sentir y las mujeres no, ni lo que sentimos, ni lo que queremos? Es que, aunque parece extraño, todavía, a estas alturas, a la mujer no se le da permiso de decir o de hablar de cosas íntimas, del goce personal. Entonces a mí siempre me gusta hablar de que reconozcamos nuestros cuerpos y que disfrutemos de ellos.

Y he sido muy criticada, hasta por mi familia, me dicen “deja de hablar de eso, es penoso, es vergonzoso”. Pero ¿qué es vergonzoso?, ¿sentir es vergonzoso? O sea, ¿por qué un hombre puede decir que siente, goza y disfruta de su propio cuerpo y en una mujer es un tabú? Yo creo que una mujer tiene que reconocerse a sí misma y gozar de su cuerpo, de su mente y sentirlo así tal cual como te lo estoy diciendo, aunque la propia sociedad, los padres o la familia te digan que estás absolutamente enferma mental.

 

De hecho, ya son pocos los sexólogos que te puedan dar una entrevista, son más las sexólogas las que hablan y las que escriben del tema, aunque son las más criticadas.

Pero claro que lo somos porque nuestros antepasados, nuestras abuelas, bisabuelas, de eso no hablaba, se hablaba de que un hombre sí podía, pero en una mujer, su sentimiento sexual lo tiene que estar ocultando siempre, porque no es bien visto, porque para qué lo dices, para qué lo hablas, para qué lo exploras, no se debe de explorar. Todavía en estos tiempos hay muchísimas mujeres que no saben dónde queda su clítoris, que nunca jamás han sentido un orgasmo, ese poder del cuerpo, de decir “qué bonito cuerpo tengo, qué sabroso, qué rico, disfrutarme, gozarme, sentirme…” Es increíble.

 

Dentro de dar a conocer el empoderamiento desde diversas facetas de las mujeres como la sexualidad, la política, la economía ¿qué consideras que todavía queda por hacer?

Mira, en 2020 y a propósito del confinamiento, saqué Aves enjauladas y tuvo mucho éxito, después saqué otra canción de amor y le fue genial pero cuando lo hice con Temes, con un video muy fuerte acerca de los feminicidios que suceden todavía en México, la gente reaccionó diciendo que no hay que hablar de eso, para qué hablar de cosas feas, que hay que hablar de cosas bonitas. Yo dije: sí… ¡cuando sucedan! Es que alguien tiene que decir las cosas. Y es que en la pandemia ¡aún se siguen matando mujeres! Así que ¿por qué callarse?

Entonces, yo intento ser una pequeña voz desde mi trinchera hablando de las cosas que creo que son absolutamente necesarias, aunque a veces son muy penosas y vergonzosas para la familia. Yo siempre he lidiado con eso en mi familia, ellos siempre me dicen que por qué no hablo del mar o de las cosas tan hermosas que a veces me salen en los conciertos. Y pues porque no, porque no puedo. Ha habido memes míos en los que se habla de que Susana es como la tía que llega, regaña, dice lo que piensa y se va, pero bueno, sí, así soy y lo siento en el ama. Alguien lo tiene que decir, me tocó a mí.

Eso es parte de tu encanto, no tiendes a ser esa voz arribista, feminista, malentendida, sino desde un punto de vista muy inteligente…

Yo sí creo que hay que decirlo de la mejor manera posible y yo por eso a veces me escudo en obras de teatro, en canciones, y uno agarra esos lazos para poder conectar con otras personas. Y muchas veces conectas vía una canción, vía una obra de teatro, vía una historia que de repente leíste en el periódico -porque yo soy mucho de leer periódicos y me encanta- y bueno, uno hace lo que puede, aunque nunca es suficiente.

 

“El liderazgo es algo que nos hemos ganado a partir de muchas muertes, de muchas traiciones, de muchas cosas en la historia.”

 

Hay obras como Los Mandamientos de una mujer chingona, en la que hablabas desde tu trinchera. ¿Hay otras obras así en tu vida?

Sí, la obra hablaba de nuestras vidas, de cómo habíamos llegado allí y a veces era un poco incómodo para la gente porque evidenciábamos nuestros fracasos y la perspectiva personal que teníamos de la vida, pronto vlolveremos con esa obra de nuevo.

Pero ahora estoy en The Prom, una comedia musical que habla de cómo dos chavitas lesbianas en provincia, en Salamanca, son buleadas por toda la escuela y por toda la sociedad. Yo soy de Monclova, Coahuila y cuando me propusieron esta obra no dudé en aceptar porque en Monclova es lo mismo que lo que pasa en ella: lugares en que todavía creen en el diablo, que está escrito en la biblia que los homosexuales serán castigados, que todavía piensan que la homosexualidad sí se quita, ¡y gracias a dios, además!… Entonces dices “¿te cae que estamos hablando de eso?” Así que son tantas cosas en las cuales sí, como mujeres hemos hecho tanto trabajo, pero cuando te das cuenta dices: lo que nos falta todavía.

 

¿Crees que como mujeres todavía nos falta mucho camino qué recorrer?

A las mujeres nos falta mucho. Yo creo que los hombres han hecho un gran esfuerzo por entender, pero ni siquiera tienen que entender, yo lo que creo es que ahí viene el respeto: yo no le quiero pedir a alguien que entienda, nada más quiero que me respete.

 

Con la pandemia, ¿qué cambios consideras que hubo en las familias?

Muchos. Al hombre se le presiona para ser el que sale a cazar, a conseguir dinero, entonces de repente lo encierras, ya no puede salir y descubre que no sabe lo que es la convivencia, dice “¿qué es eso?, yo no quiero tener convivencia con esta mujer que socialmente funcionábamos, pero no como pareja”. Entonces yo creo que fue muy interesante y que va a ser más en los próximos cinco años: ¿cómo habrá cambiado la sociedad? Esperemos que tú y yo estemos vivas para poder observar cómo va a ser este cambio absoluto de la sociedad y cómo avanzamos… o no. Quién sabe.

 

“Intento ser una pequeña voz desde mi trinchera hablando de las cosas que creo que son absolutamente necesarias, aunque a veces son muy penosas y vergonzosas para la familia.”

 

También aparecieron las nenis que empezaron a hacer trabajo en su casa, pero nunca nadie se dio cuenta de que ya existían hasta que los esposos comenzaron a quedarse sin trabajo…

Sí, gelatinas, pasteles, lo que fuera, porque las mujeres así somos. Yo creo que la mujer tiene este rollo de que, si me pongo a llorar tres días, lloro como loca, me quedo sin lágrimas, y al cuarto o quinto me paro porque tengo que levantar esta chingadera. ¡Y lo logramos! Yo veo de repente a mujeres decir que no trabajan, pero se levantan a las 5 de la mañana porque tienen que ir a hacer ejercicio, luego dejar a los niños y en la noche darle de cenar al esposo… y yo pienso “ah ¿y no trabajas?”

Yo nunca me dejo de fascinar de mi género, siempre me sorprende, en todos los sentidos, desde lo loca que estamos hasta lo maravillosas en cuanto a sentimientos y emociones se refiere, tenemos esa inteligencia emocional, la cual siempre me cautiva y creo que es la mejor de las inteligencias.

Con la pandemia tuvimos que descubrir también en dónde la estamos cagando, porque muchas veces uno piensa que está bien, que lo está haciendo lo mejor posible, y ese “mejor posible” a lo mejor no es suficiente y también está padre darse cuenta. Yo creo que para los que entendimos es un antes y un después, pero siempre habrá personas a las que no les pasó nada. Es como cuando estás super enamorada y le dices a alguien cuánto lo amas, pero hay quien contesta fríamente “sí, yo también”, y piensas ¡No mames, no tienes la menor idea!, pero así me tocó. La idea es que no te claves y le des la vuelta a la página.

¿Qué es lo que viene para ti este 2022?

Millones de cosas. Pronto empiezo a ensayar una obra de teatro con Gabriela de la Garza, que está increíble. Luego viene uno de mis conciertos soñados, uno con Andrea Bocelli, el sueño de mi vida, es alguien a quien admiro en todo el sentido de la palabra, como ser humano, como papá, como cantante. Y vienen tres películas que hice, y empiezo a filmar en marzo otra que se llama Mi maestra se comió a mi amigo, es una joya de terror. Se estrena también Sexo, Pudor y Lágrimas 2; y viene una película de fantasmas que es La última pesadilla y La usurpadora, una de las primeras películas musicales mexicanas que hay y estoy muy orgullosa de ella.

 

 

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