La palabra éxito le queda corta: Lisa Miltón, CEO de AZAP

Por: Cirze Tinajero

Lisa Miltón es una mujer que todo emprendedor o persona en el mundo de los negocios debería conocer, o por lo menos saber su historia.

Es la creadora de AZAP, una de las plataformas con mayor impacto en México para la entrega de flores y regalos. Una mujer que ha demostrado que la maternidad no está peleada con el éxito profesional.

Y puede presumir que la pandemia le ha traído grandes aprendizajes y hasta un crecimiento del 300 por ciento de su compañía.

Sí, su historia pareciera tan victoriosa que ha sido escrita por un guionista de Hollywood; sin embargo, es consecuencia de un buen liderazgo, inteligencia y amor tanto por los suyos, como por lo que hace.

¿Cuál es la historia detrás de AZAP?

Trabajé casi 10 años en una ONG en California con inmigrantes mexicanos. Ayudándoles y apoyándoles para hacer cambios en políticas que permitieran mejores escuelas, seguros médicos y rentas más bajas

Gracias a la gente que me aguantaba, aprendí español, al inicio era muy pocho, pero fue mejorando.

Hice un MBA en San Francisco enfocado en emprendimiento y me di cuenta que no quería hacer otra startup en California, en donde ya había varias que funcionaban perfectamente.

Quería un mercado emergente y México me hizo sentido, conozco la cultura por mi anterior trabajo con la comunidad latina.

¿Cuál fue tu visión de negocio?

Hice un análisis de las 100 empresas más grandes en e-commerce en Estados Unidos. Y fui muy analítica.

No quería vender cosas que ya vendía Amazon, ni que implicarán un gran inventario, ya que ello sería mucho riesgo. Así que mis opciones eran comida y flores.

Mi mamá y yo tenemos la cultura de vivir siempre de detalles, de mandarnos cositas, aunque estemos lejos. Además, de que tengo una parte muy artística, relacionada con el diseño, por lo que fue natural incursionar en el envío de flores.

¿Ha sido diferente incursionar como mujer en el mundo de los negocios, en comparación con un hombre?

Es complicado, ay (respira profundamente) no sé por dónde empiezo… Al final soy mi propia jefa, pero con mi equipo tengo un estilo más horizontal, democrático, los incluyo en mis decisiones.

Mi forma de liderazgo es más femenino, y en México en ocasiones esto se ve como una debilidad.

Se me ha mal interpretado, hay quienes piensas que, si no grito, entonces no estoy comprometida con mi proyecto y que no quiero resultados increíbles.

He tenido que despedir gente por corrupta, porque cree que, si no soy una jefa mandona, si no soy más masculina, no estoy lo suficiente involucrada con mi empresa y que entonces se pueden aprovechar de la situación.

¿Cómo has combinado la vida empresarial con la maternidad?

Tengo gemelos y no es una tarea fácil. Cuando me convertí en mamá, sentí que el mundo bajó sus expectativas conmigo, que se dio esta creencia de ‘ahora no vas a trabajar tanto, no te vas enfocar tanto en el negocio’.

Y cuando un hombre es papá, nunca le comentas algo así. Nunca le dices que todo el esfuerzo que le ha puesto a su empresa en los últimos 5 años ya no vale la pena, porque, pues simplemente tiene hijos.

Fue muy duro al inicio, porque decidí darle el mismo tiempo a mis bebés que a mi empresa. Real medía las horas, terminaba exhausta y aun así el mundo me decía que no importaba, que ya era una mamá y se me “perdonaba” que mi empresa no siguiera.

¿Cómo afrontaste esta etapa?

Me ayudó mucho un grupo de amigas que estaban haciendo lo mismo, siendo mamás y empresarias, tratando de balancear al máximo su vida. Ellas fueron mi apoyo para no sentirme sola y darme ánimo.

Ahora he entendido que en mi tiempo de mamá soy mamá al 100, no contesto mensajes, correos, me enfoco en los niños. Y cuando me toca ser empresaria, entonces no pienso en nada más que en negocios.

¿De qué manera los impactó la pandemia?

Las primeras semanas bajamos un 30 por ciento y después un 40 por ciento y dije esto es el fin de mi compañía.

La verdad es que no tuvimos ningún despido ante esta situación, pero muchos de mis colaboradores por voluntad propia se comenzaron a ir o no renovaron contrato, la situación se veía muy complicada.

Sin embargo, real de la noche a la mañana, de un momento a otro, crecimos un 300 por ciento

Al parecer, cuando inició la pandemia la gente comenzó a resguardarse o se fue a otros sitios, lejos de las grandes ciudades, para pasar la cuarentena. Compró víveres, artículos de farmacia.

Pero cuando ya estaban en sus casas y se dieron cuenta que esto duraría más de lo esperado, comenzaron a buscar comprar en línea.

Fue el instante en que quisieron sentirse cerca a distancia. Lograr que la mejor amiga tuviera un gran cumpleaños o enviar un detalle para un recién nacido.

¿Qué provocó en ti?

Me hizo sentir que nuestro trabajo es aún más importante, me provocó ese sentimiento de poder ayudar a conectar historias de vida.

Ahora como emprendedora me doy cuenta que no estoy enviando flores, estoy mandando cariño.

¿Qué implicó en cuestión de logística la pandemia?

Un cambio drástico. Mientras muchas compañías estaban despidiendo, nosotros contratábamos, nos urgía personal.

Talento increíble, con muchísimo potencial, se estaba quedando sin chamba. Gente de Uber, hoteles o sitios de viaje, que nunca hubieran visto a AZAP como una oportunidad laboral, estuvieron disponibles y fue el momento perfecto para jalárnoslos.

La pandemia nos permitió crecer, pero también contratar nuevas personas, más especializadas y que llegan con una lealtad infinita, porque les estás dando trabajo.

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