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Cambios en el embarazo

Cambios en el Embarazo

Por: Dra Jatziri Chavez Bernal

Durante el embarazo ocurren ciertos cambios en la piel y el cabello; por ejemplo, en este periodo el pelo suele mejorar su apariencia, luce menos seco, más brillante, más denso y no hay puntas abiertas.

Pero no todo es miel sobre hojuelas, debido a la actividad de las hormonas, 90% de las mujeres embarazadas presentan casos de hiperpigmentación (manchas en la piel) en el primer trimestre de la gestación, la cual es más evidente en mujeres morenas y afecta con mayor frecuencia áreas como las axilas, las mamas, la cara interna de los muslos y el abdomen, y desaparece de forma espontánea cuando nace el bebé.

Un tema importante es la aparición de estrías, sobre todo al final del tercer trimestre del embarazo. Estas lesiones se producen en la parte más profunda de la piel, cuando las fibras de colágeno y elastina de la dermis se rompen. Son más comunes en el vientre, los senos, los muslos, la cara interna de los brazos y las caderas.

Durante el embarazo, entre 70% y 90% de las mujeres las desarrollan. El comienzo de las estrías se caracteriza por la aparición de líneas rojizas muy finas. Son irreversibles, de manera que es muy importante prevenirlas.

Consejo

Para ello te aconsejo adquirir una crema que contenga aceites vegetales, y aplicarla varias veces al día.

Estos aceites son ricos en ácidos grasos esenciales, de manera que mejoran la elasticidad del tejido cutáneo por sus propiedades reafirmantes y regeneradoras; busca productos formulados con extractos de aceite de almendras, rosa mosqueta, borraja, jojoba, aguacate y manteca de karité.

Las mujeres embarazadas pueden sudar más de lo normal debido al aumento de peso y a la hiperactividad de las glándulas sudoríparas; para prevenir los olores de la sudoración debes utilizar un desodorante eficaz, suave y delicado, que no contenga alcohol ni perfume, para evitar alergias e irritaciones.

Otro inconveniente común durante la última etapa del embarazo es la sensación de cansancio en las piernas y la hinchazón de los pies; puedes aliviar estas molestias descansando con los pies en alto y además aplicando cremas con hamamelis, ginkgo biloba, vitis vinífera o castaño de Indias.

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Ser mamá: ¿Opción u obligación?

Por: Dra Perla Leal

Los seres humanos, como especie, hemos estado sobre el planeta por aproximadamente 200 mil años. En los primeros días de nuestro paso por la Tierra, se estima que la población mundial no era mayor a 1500 personas.

En la medida en que tuvimos la capacidad de adaptar el entorno en nuestro beneficio pudimos asentarnos y permanecer de manera estable en un espacio, donde nuestros ancestros pudieron sembrar y cosechar. Con ello surgió la necesidad de tener manos para labrar el campo, cuidar a los animales y proteger la tierra de invasores.

Fuerza

Esta fuerza de trabajo provenía de los miembros de la familia, y por ello procrear tantos hijos como fuera posible fue crucial para la supervivencia del núcleo familiar y social.

Entre más hijos tuviera una mujer se le consideraba mejor, y si esos hijos eran varones se asumía que ella había hecho mejor su trabajo y “cumplido su misión”. Las mujeres éramos un objeto cuya función era dar hijos, ésa era la principal razón de nuestra existencia, la misión que históricamente venimos arrastrando.

Hoy en día

Las mujeres que vivimos en ciudades industrializadas no estamos obligadas a procrear para mantener la producción de capital humano. El mundo puede seguir girando con o sin nuestros vástagos, o al menos eso sería cierto desde el punto de vista biológico e histórico-social, pero ¿de verdad podemos tener libertad de elección con respecto a la maternidad?

En teoría, la respuesta es un rotundo SÍ; sin embargo, la sociedad nos recuerda una y otra vez esta obligación de vida que es tener hijos. No importa cuán feliz te haga tu profesión, o viajar por el mundo, o ser el centro de tu vida, lo cierto es que cuando no tienes hijos la sociedad te envía el mensaje de que eres un ser incompleto, falto de propósito.

Escuchas frases como:

Te miran con tristeza y tienes que escuchar frases como “lo entenderías si fueras mamá” o la típica de “claro, cómo vas a saber, si no conoces el amor de madre” pero ¿qué pasa si no deseo conocerlo?, ¿qué pasa si no tengo activado el gen de madre ardorosa y sacrificada?, ¿qué pasa si no me interesa cambiar pañales olorosos o llenar de baba mi ropa fina? ¿Qué pasa? Pues no pasa NADA.

Tan válido es tener el deseo de procrear como el legítimo deseo de no hacerlo. Desde el punto de vista biológico, cuando la población de algunas especies rebasa el nivel que el ecosistema puede mantener de forma óptima, los miembros de la especie dejan de reproducirse, ya sea que varios de ellos se vuelvan estériles o que disminuya la libido, entre otros mecanismos.

¿Por qué no habría de pasar con nosotros?

Si esto ocurre con otros organismos ¿por qué no habría de pasar con nosotros? Ya hay 7545 millones de personas en un mundo con cada vez menos recursos naturales, ¿será nuestro poco deseo de tener hijos una forma de control natal? No podemos saberlo, pero no suena descabellado.

Por otra parte, desde el punto de vista sociohistórico, las mujeres tenemos acceso a más satisfactores que en el pasado. Definitivamente la felicidad ya no se limita al hecho de traer hijos al mundo.

Hoy nuestra realización es un evento multifactorial que ademá está en función de nosotras mismas y nuestra voluntad. Hoy tenemos el poder de adecuar el mundo a nuestro favor, y eso puede incluir o no una pareja, y puede incluir o no la maternidad.

Influencia de la educación

No es de extrañar que las mujeres con más estudios seamos las que menos hijos tenemos, porque el crecimiento intelectual también te abre un panorama de opciones.

Digamos que la variedad en el menú de la felicidad es tan amplia que la maternidad se vuelve una opción entre muchas. De esta manera, la maternidad es nuestros días es una opción que, como tantas otras, puede hacernos felices y plenas.

El tema principal, considero yo, es el respeto a la otredad: si a ti te hace feliz ser mamá, ¡venga! Si a ti te hace feliz retrasar tu maternidad, ¡venga! Y si a ti te hace feliz ser fértil en otras áreas que no sean producir humanos, ¡venga!.

El punto es ser feliz y respetar lo que hace felices a las demás. Aprendamos a ser compañeras y solidarias con las otras mujeres, con sus decisiones y circunstancias, que lo que hace falta en este mundo es respeto y más gente feliz.

Dra. Perla Leal

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Mamás del siglo XXI: El gran privilegio

Una madre siempre tendrá una esencia única e irrepetible, con un amor y un instinto inigualables.

Aunque el origen del Día de las Madres se remonta a la mitología griega y a la diosa Rea, conocida como “la madre de los dioses” —por quien nació la idea de dedicar un día especial a las mamás—, apenas a inicios del siglo pasado se convirtió en una celebración aprobada por las autoridades en Estados Unidos; poco después se expandió a otros países, incluyendo México, en donde de los 48.7 millones de mujeres, 67.3% han tenido al menos un hijo (fuente: INEGI).

Ser madre o tener una mamá es un gran privilegio, y aunque el papel de la mujer en la maternidad ha evolucionado a lo largo de la historia, ellas siempre tendrán una esencia única e irrepetible, con un amor y un instinto inigualables.

Si bien es cierto que cada madre tiene cualidades únicas que la identifican, existen características puntuales para reconocer a una mamá exitosa en el mundo actual, lleno de exigencias para ellas y su familia.

Son y dejan ser.

Se reconocen como mujeres integrales, capaces de desempeñar diversos roles. Saben que si ellas son libres, podrán enseñar a sus hijos a tomar decisiones para ser felices y alcanzar sus metas.

Dan calidad y no cantidad.

Una mamá puede no estar de tiempo completo con sus hijos, pero cuando está, incita a sus hijos a crecer intelectualmente: conversan con ellos, los estimulan y los hacen reflexionar.

Son su prioridad.

Entienden que para estar bien con el mundo primero tienen que estar bien consigo mismas. Saben que, como en un avión, primero deben ponerse la mascarilla de oxígeno para después ayudar a otros.

Delegan y priorizan.

Atienden lo que nadie más puede atender y piden ayuda para lo demás. Tienen una red de apoyo familiar y social. Así mismo, establecen una clara diferencia entre lo urgente y lo importante.

Enseñan independencia.

Hay quien justifica su “extenuante trabajo” inutilizando a sus hijos, haciéndolos dependientes y sobreprotegidos. Ellas, por el contrario, los impulsan y los enseñan a volar por sí mismos.

Son flexibles. Se adaptan.

Dicen adiós a la rigidez y aprenden a soltar cualquier expectativa que se aleje de su realidad. Esto les da un sentido de realismo que les ayuda a avanzar constantemente.

Mantienen la calma.

En momentos de tensión, respiran y enfrentan con amor los obstáculos que se presentan. Entienden que los niños son esponjas y evitan caer en una espiral de estrés que sólo produce ansiedad familiar.

Se cuidan.

A pesar de su agenda cargada de obligaciones, tratan de descansar lo suficiente. Se nutren e hidratan adecuadamente, hacen alguna actividad física, leen y escuchan información que aporta a su ser.

Se organizan.

Tienen una rutina desde que se levantan hasta que se acuestan. Controlan 99% de su día, dedicando el 1% restante —14.4 minutos— a planear. Se anticipan, son ordenadas y evitan perder tiempo.

Respetan sus tiempos.

La tendencia empresarial son esquemas part-time o home-office; las mujeres que forman parte de ella se comprometen a respetar el tiempo de trabajo, así estén en casa.

Te invito a notar y mantener aquellas características que ya están integradas en tu rutina, así como a practicar las que todavía no adoptas —las que se adapten a tu estilo de vida.

Piensa, reflexiona y actúa…

Por: Helios  Herrera

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La otra maternidad: Madre es la que cría.

Por: Estrella Jiménez

“Si no tienes hijos no te vas a realizar como mujer.” “¿Por qué no tienes hijos, estás seca?” “El novio/marido te va a dejar porque no tienes hijos.”

Éstas son las frases que en diversas etapas de nuestra vida hemos escuchado de familiares y amigos las mujeres que no hemos podido ser madres biológicas, sea porque la naturaleza nos mandó “defectuosas” (porque siempre eres tú la defectuosa, no el novio o el marido) o porque optamos voluntariamente por no ser madres.

Como toda mujer latina, criada en un hogar muy tradicional, los planes de mis padres eran que estudiara una carrera, me casara y tuviera hijos.

Es más, creo que si me hubiera casado con una persona decidida a mantenerme, mis padres habrían estado felices de que yo fuera esposa, madre y ama de casa. Era lo lógico, siendo hija única y criada de una forma tan tradicional, que cumpliera lo que se suponía estaba escrito en las estrellas para mí.

Pero fui distinta…

Me gustó estudiar y me encantaron los desafíos intelectuales y laborables desde pequeña. Tuve mi primer trabajo a los 14 años, y desde entonces nunca dejé de laborar y tener mi propio dinero. El ser hija única también me hizo muy independiente, porque según yo solamente contaba conmigo, y creo que nunca tuve un instinto maternal como el que les veía a otras niñas o a mis primas.

Obvio, mientras ellas pedían muñecas bebés para la Navidad, yo pedía bloques para armar. Mientras ellas jugaban al té, yo atrapaba arañas en casas abandonadas para coleccionarlas.

Cada vez que alguien se acercaba a mi con un bebé para que lo tomara en brazos, me inventaba una excusa, como “estoy pasando por una gripe”, “tengo las manos sucias”, etcétera. Definitivamente, el instinto maternal no era lo mío, así crecí y nunca me sentí mal por ello.

Luego me casé, y junto con mi marido de ese entonces decidí esperar para tener hijos. Recuerdo que yo no tenía ninguna prisa y que jamás soñé con ser madre… Así pasaron ocho años y medio y nunca me embaracé. No pienso hacer un resumen de todos los tratamientos a los que nos sometimos para tener descendencia, mayormente por la presión social y familiar. Aquí voy a aclarar que no es que yo no quisiera ser madre; me daba lo mismo no serlo, pero la presión era mucha, y en algunos casos intolerable.

Bajo presión constante

Al tiempo que estaba bajo la presión constante de “cuándo van a tener un hijo”, mi carrera despegó, empecé a tener mayores responsabilidades y era feliz.

En ese momento, sin buscarlo, me llamaron de una agencia de adopción a la cual había dado servicios legales años atrás y me dijeron: “Tenemos una niña de 2 meses aquí, y por alguna razón solamente podemos pensar que tú serías la madre ideal para ella”. Esta frase cambió mi vida para siempre, y María, mi hija, hoy de casi 22 años, entró a mi vida de sopetón para hacerme entender que “madre no es la que da a luz, sino la que cría”, y para despertar ese instinto maternal que no tengo idea de dónde andaba escondido.

Luego no tuve más hijos. Me divorcié y al mismo tiempo me mudé a vivir a Nueva York para empezar una nueva vida y un nuevo desafío laboral. María, de 6 años, vino conmigo y nos convertimos en una sola persona, en un solo frente familiar.

Nos cuidamos y aprendimos una de la otra. El haber sido madre adoptiva en el momento más crucial de mi carrera profesional no fue un obstáculo para mí; al contrario, el escoger ser madre de María me dio la motivación para seguir logrando mis sueños, y el traer a mi vida a una niña que biológicamente no era mía despertó aquel instinto maternal que yo no creía tener.

Una en un millón de historias

La mía es una más de los millones de historias de mujeres que, como yo, no tuvieron hijos biológicos, sea por haberlo así decidido o porque el universo dijo “No”. Sin embargo, muchas de ellas hoy son mujeres realizadas como ejecutivas, empresarias, o quizá se quedan en casa. Pero todas son exitosas por sus propios logros y esfuerzos.

Se trata de mujeres como Rosario, cuyo matrimonio se rompió y decidió no tener hijos a no ser que fuese en una familia consolidada. El tiempo pasó, y hoy, además de ser una ejecutiva exitosa, comparte el tiempo acompañando a niños con cáncer en un grupo llamado Me Regalo la Oportunidad.

También está Leticia, que luego de diez años de casada no ha sido madre, pero que considera una suerte poder hacer con su tiempo lo que quiere o tener la oportunidad de tomar decisiones de último momento, como viajar sin estar pensando en las responsabilidades maternales, pero que por no ser madre no puede desarrollar relaciones de amistad muy cercanas con mujeres que sí lo son.

Finalmente está Laura Esther, quién decidió no ser madre porque siempre quiso desarrollarse financieramente y realizarse en su negocio primero. Encontró una pareja que apoyó su decisión. Hoy me dice que no tiene las preocupaciones ni la responsabilidad sobre otro ser humano. La entiendo, la admiro y no creo que sea una decisión egoísta, sino valiente.

Hoy ella vuelca su amor maternal en los hijos de una prima, hace caso omiso a las frases que oye a menudo, como “cuando seas viejita nadie te va a cuidar”. Viaja y estudia idiomas, tiene una vida social activa y siempre anda buscando maneras para seguir desarrollándose en el ámbito personal y en el profesional.

Si tú eres…

Así que si hoy tú eres una de las mujeres que han decidido retrasar el momento de ser madre, o no serlo nunca porque no eres maternal, porque quieres ser una mujer de carrera o porque quieres ser empresaria y edificar un imperio, porque prefieres cuidar sobrinos por horas pero no tenerlos permanentemente, si quieres en el futuro adoptar y no tener un hijo biológico por las molestias que implica cargar a un bebé en el vientre por nueve meses o engordar, haz lo que quieras; y cuando te digan “te vas a quedar sola”, “¿quién te va a cuidar de vieja?”, “¿cómo puedes vivir sin hijos?”, contéstales que los hijos no son complemento, ni un adorno; que no vas a traer hijos al mundo para que te mantengan o te cuiden de viejita. Y si se ponen muy necios, con una hermosa sonrisa en tus labios, contéstales: “Tengo a Cuca, mi perrita. ¿La puedo llevar a la fiesta de tus hijos?” o “préstame a tus hijos para la foto”.

Así somos felices y realizadas, ¿no?

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Maternidad Subrogada

La maternidad subrogada es el acto de reproducción que se realiza cuando el nacimiento de un hijo se presenta como consecuencia de la participación de una mujer que lleva a término el embarazo bajo las condiciones de un pacto, quien se compromete a entregar al nacido a aquellos que han solicitado sus servicios, y que para tales efectos serán reconocidos como la madre, el padre o los padres, y que tendrán el ejercicio de todos los derechos establecidos por el derecho de familia y patria potestad sobre el menor (GUZMAN Avalos, 2005).

En México, el alquiler de vientres no se encuentra totalmente regulado.

Sólo Tabasco y Sinaloa lo permiten, mientras que San Luis Potosí y Coahuila prohíben expresamente la maternidad subrogada.

Tabasco fue, desde 1997, el primer estado en México en reconocer la maternidad subrogada, con una legislación que disponía:

“En el caso de los hijos nacidos como resultado de la participación de una madre gestante sustituta, se presumirá la maternidad de la madre contratante que la presenta, ya que este hecho implica su aceptación. En los casos que participe una madre subrogada, deberá estarse a lo ordenado en la adopción plena.” Código Civil, 2016: 58

Dicho artículo era tan poco claro que cualquier persona podía acceder al uso de su contenido, dando origen a la figura del intermediario, el cual fungía como vínculo de contacto entre parejas o personas solicitantes, en su mayoría extranjeras y, las mujeres gestantes, existiendo contratos con costos desde 43,000 dólares, que podían incrementarse dependiendo de la nacionalidad del solicitante, si eran parejas heterosexuales u homosexuales o una persona sola. Estos arreglos eran, la mayoría de las veces, ajenos a las mujeres gestantes.

La falta de regulación

Ocasionó la necesidad de reformar la ley, y por lo tanto, a partir del 13 de enero de 2016, en Tabasco entraron en vigor modificaciones al Código Civil, creando un capítulo expreso para la maternidad subrogada, en la que se permite únicamente a mexicanos casados o en concubinato y que enfrenten un problema de fertilidad o esterilidad comprobada tener acceso a la maternidad por subrogación, con lo que se eliminan las agencias o intermediarios y el acceso al servicio por parte de extranjeros y personas homosexuales, y permite que los acuerdos se celebren entre las partes interesadas.

Sinaloa, a diferencia de Tabasco, condiciona la subrogación a mujeres que ya sean madres y tengan al menos un hijo biológico sano, y especifica que sólo podrán tener dos procesos reproductivos, permitiendo la subrogación de tipo altruista u onerosa, mientras que en Tabasco ese punto no se menciona.

La intención de ambas legislaciones.

Es regular estas prácticas reproductivas; sin embargo, aún falta establecer mayores protecciones y derechos a los involucrados, en especial a la mujer gestante y al neonato. Por ello, el Senado de la República aprobó el 26 de abril de 2016 cambios a la Ley General de Salud tendientes a prohibir la subrogación a extranjeros y personas homosexuales, y garantizar que se realice sin retribución económica, con lo que se pretende evitar el lucro del alquiler de vientre, pues puede dar lugar a la trata de personas. Cabe señalar que esta reforma no ha sido aprobada por la Cámara de Diputados, que se encuentra analizándola en comisiones.

La reforma busca regular la práctica de subrogación a escala nacional, aunque en un inicio se trataba de prohibir definitivamente el alquiler de vientre y evitar la explotación de mujeres en condiciones vulnerables. No obstante, la Cámara de Senadores ha decidido reconocerla con límites, tales como la prescripción médica, que sea sin fines de lucro y entre mexicanos.

Si bien hay intenciones de regular este tema, es necesario que las mujeres estén informadas sobre los diferentes escenarios posibles en la maternidad subrogada, así como las escasas condiciones de legalidad que hoy existen, a fin de que puedan tomar decisiones informadas, destacando que los derechos humanos presentan características importantes, pues son inalienables, indisponibles, inviolables, intransmisibles y personalísimos.

Datos:

El 26 de abril de 2016, el Senado de la República aprobó cambios a la Ley General de Salud para regular la maternidad subrogada.

Senado de la República aprobó el 26 de abril de 2016 cambios a la Ley General de Salud tendientes a prohibir la subrogación para evitar el lucro del alquiler de vientre, pues puede dar lugar a la trata de personas.

-Tabasco y Sinaloa son los únicos estados que la permiten.
-En San Luis Potosí y Coahuila se prohíbe la maternidad subrogada.
-43,000 dólares es el costo de un contrato de este tipo.

Lic. Andrea Ruiseñor Meza
KNR Abogados
Horacio 18844-7
Tw: @knr_abogados
Fb: InfoKnr
Knr.mx

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