¿Te pareces a tu suegra?

Por Aura Medina

En alguna ocasión escribí para esta misma revista un artículo llamado ‘Complejo de Electra’, el nombre con que se denomina la atracción afectiva de la niña por la figura del padre. Como concepto psicológico, el complejo de Electra procura explicar algunos problemas en la maduración de la mujer que nos llevan de manera inconsciente a buscar ciertas características en las parejas de nuestra vida adulta.

Bueno, los hombres no son diferentes, y también buscan mujeres con rasgos similares a sus madres. Para ser más concreta, digamos que en ambos casos la atracción obvia parece dirigirse al padre del sexo opuesto, pero en realidad el padre del mismo género también ejerce gran influencia en estas elecciones. En el caso del hombre, el fenómeno se conoce como Complejo de Edipo, y consiste análogamente en la atracción/enamoramiento del niño hacia su madre.

Casi con certeza, la mayoría de los lectores tendrá fuertes reacciones a estas líneas: “No, a mí no me pasa esto”, “yo no busco a mi madre”, etc. Pero estas elecciones son en general inconscientes. Es decir, no nos damos cuenta de ello. Sin embargo, es un mecanismo que nos permite, si ponemos atención, darnos cuenta qué estamos buscando, qué nos faltó, qué intentamos completar dentro de nosotros en las experiencias con papá o mamá.

Regresando al caso de los hombres, y tal como ocurre con las mujeres, podemos decir que la manera cómo los niños se llevan con su madre influye en las relaciones con su pareja, y en la mayoría de las ocasiones “están tratando de sanar la relación madre-hijo, queriendo llenar vacíos emocionales y afectivos”.

Según algunos psicólogos, es completamente natural que los hombres se sientan atraídos por mujeres que se parecen a sus madres, sobre todo físicamente. Incluso es común que se comprometan con mujeres que tienen que ver mucho con ellas.

Foto: Freepik

Un equipo de profesionales en Finlandia realizó un estudio, donde analizó a 70 hombres y 70 mujeres, comparó las características físicas de sus parejas con las del progenitor del sexo opuesto, para encontrar similitudes. De acuerdo con Urszula Marcinkowska, psicóloga de Universidad de Turku, “mientras los maridos de las mujeres no se parecían a sus padres, los hombres fueron más propensos a acabar con mujeres que se parecían mucho físicamente a sus madres”.

Una de las primeras razones que dieron los expertos fue la siguiente: “Cuando se es niño, el primer contacto visual que se tiene con una mujer es el de la madre”. Por este motivo, el hombre aprende de memoria la simetría de su rostro, y entonces, inconscientemente, sabe que es sinónimo de amor y supervivencia. “Al encontrar a una mujer parecida, tendrá la misma sensación de bienestar”. Extraído de Feminiza, revista digital.

¿Te pareces a su madre?

¿Qué es lo primero que te llega a la mente al leer estas palabras? ¿Te asusta la idea de parecerte a la suegra? Hay mucho más, y de hecho te advierto que la trama se complica. Si tu pareja te eligió porque te pareces a la suegra, es muy posible que la suegra se parezca de alguna forma a tu madre, y no es raro en estos casos transferir los problemas no resueltos que tenemos con madre hacia la suegra. Culturalmente es más aceptado enojarse y hablar pestes de la suegra que de la propia madre. Y muchos rasgos que te chocan de tu suegra pueden ser características tuyas, quizá heredadas de tu madre, que no ves ni aceptas en ti, pero que proyectas en la suegra.

Y no olvidemos que la forma como tu pareja trata a su madre tiene mucho que ver con cómo te trata o te tratará en el futuro. Así que ¡aguas! No te conviertas en su madre ni en la tuya. Trabaja para ser tú y no caer en patrones repetitivos y en la inconsciencia que se vive normalmente en la mayoría de las relaciones.

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