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Sin miedo a ser y a hacer

La verdad es que me fascina viajar, pero siempre planeo hacerlo a último momento porque nunca sé cómo será mi vida en el futuro especialmente términos laborales. Eso hace que viajar acompañada sea un problema, y es aún mayor el problema si no tienes una pareja estable. En ocasiones las amigas pueden acompañarte, pero no siempre.

Debo mencionar que cuando viajo sola lo último que siento es soledad. De alguna manera me programo para estar más abierta, más atenta a lo que sucede a mi alrededor; más receptiva incluso con las personas con quienes me encuentro, ya sea el amable mesero de un restaurante o un grupo de personas que me integran a su viaje, o simplemente con la belleza de lo cotidiano que algunas veces nos pasa desapercibida, como un bello atardecer o la decoración exquisita de un restaurante o un hotel. Me fascina la pequeña inquietud que me despierta sentarme sola en un restaurante, o dormir sin acompañante en mi hotel, y darme cuenta rápidamente de lo deliciosa que es la experiencia. Siempre suceden cosas, se presenta gente nueva con formas distintas de ser y de pensar, situaciones emocionantes que raramente suceden cuando estás acompañada y tienes un plan preciso para tu viaje.

Hace poco organicé de improviso un viaje a Tulum. Es un destino que amo desde que no había luz eléctrica. Estoy tan enamorada de ese lugar que decidí ir a investigar algunos desarrollos habitacionales en venta. Y por fortuna, una cosa lleva a la otra: encuentros, gente nueva, música y experiencias diferentes, únicas e inimaginables. Por casualidad fui a un evento excepcional donde músicos increíbles tocaban ritmos entre tribales, new age e indie. Al día siguiente, después de una clase de yoga en mi lugar favorito de Tulum, disfruté otra experiencia sumamente especial: (Sound Healing con Gongs) le llaman; en ella te transportas a otra dimensión a través de la frecuencia vibratoria y el sonido de estos impresionantes instrumentos.

Guau, hasta la llanta ponchada después del evento me pareció cosa insignificante, pues rápidamente encontré a alguien dispuesto a ayudarme.

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¿El cerebro tiene género?

Ricardo Gonzáles

El cerebro es un órgano fundamental para el desarrollo de las funciones superiores. Hemos escuchado que las mujeres tienen habilidades diferentes a las de los hombres, y pueden ejecutar, por ejemplo, varias acciones de manera simultánea sin perder la concentración.

¿Podrá encontrarse evidencia científica que demuestre las diferencias entre un cerebro masculino y uno femenino? Vamos a averiguarlo…

Ambos cerebros son morfológicamente similares: cuentan con dos hemisferios (derecho e izquierdo).

El hemisferio derecho desarrolla destrezas en lo emocional; el hemisferio izquierdo se refiere al lenguaje y la escritura. Hombres y mujeres desarrollan las interconexiones neuronales necesarias para llevar a cabo sus actividades diarias; sin embargo, la diferencia radica en el tipo de conexiones que se establecen, generalmente, los hombres forman interconexiones entre las neuronas del mismo hemisferio, en tanto las mujeres crean conexiones entre ambos hemisferios, y ahí radica una diferencia fundamental.

El cerebro puede desarrollar características diferentes si pertenece a un varón o a una mujer. Y por tanto, puede cumplir diferentes funciones que afectan la comunicación en el sistema nervioso.

Según el artículo `Diferencias entre el Cerebro Masculino y el Femenino´, publicado en línea por la revista Psicología, “en su origen, todos los cerebros se crean femeninos; el cambio tiene lugar a las ocho semanas de gestación, cuando aparece la testosterona”.

A través de las neurociencias se ha comprobado que el cerebro de la mujer desarrolla mejores funciones como el habla y la escucha, además de dotar al organismo con una mejor visión; al final, por estas sutiles diferencias ellas tienen una percepción muy diferente de su entorno, y también es distinta la manera de enfrentar los retos a través del hipocampo, que es mayor en las mujeres.

Foto: Freepik

El artículo ‘Cerebro Masculino y Femenino’ afirma que “las nuevas técnicas de neuroimagen, que proporcionan valiosa información sobre el funcionamiento de nuestro cerebro, más allá de su estructura, e incluso de la forma como se conectan las redes neuronales que lo constituyen, están aportando una nueva perspectiva para dilucidar las bases de estas diferencias”.

Al llegar a la madurez, ambos cerebros comienzan a mostrar más similitudes. Cuando disminuyen los niveles de testosterona, los hombres pueden desempeñar sin tanto conflicto las actividades de cooperación entre pares y la competencia entre grupos.

Las experiencias y los aprendizajes de la vida nos forman como seres vivos, y dan organización al cerebro de hombres y mujeres. 

Debemos considerar que los varones pueden aprender algunos comportamientos para desarrollar nuevas conexiones neuronales.

Existen grandes diferencias entre el cerebro femenino y el masculino. Sin embargo, Louann Brizendine afirma que “la arquitectura cerebral continúa cambiando durante toda la vida”, por lo que estas discrepancias pueden atenuarse, según sea el caso.

La neuroplasticidad nos da la gran oportunidad de mejorar nuestras sinopsis cerebrales, aprender y reaprender constantemente. “Recientes estudios muestran que la conectividad cerebral masculina y femenina son diferentes entre sí”.

Somos seres complementarios. ¿Has considerado mejorar las condiciones de tu equipo de trabajo desarrollando estas habilidades innatas entre hombres y mujeres? Descubre el gran potencial de tus colaboradores, y llévalos al camino de la integración de un equipo de trabajo sólido.

El cerebro del hombre tiene las siguientes características:

  1. Tiene dos veces y media más espacio cerebral dedicado al impulso sexual.
  2. Los centros cerebrales para la acción y la agresividad están más desarrollados.
  3. La autoestima se basa en la capacidad de independencia.
  4. La amígdala derecha es más grande y trabaja más rápidamente.
  5. La sociabilidad masculina se relaciona con las unidades subcorticales del cerebro.
  6. Los varones se conectan mejor en estados de estrés.
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La Nueva Paternidad

Si hablamos de la lucha feminista en México es evidente que ha librado varias batallas. Cerca de 1935, por iniciativa de María Refugio García se formó el Frente Único Pro-Derechos de la Mujer. Su primer gran triunfo llegó en 1937, cuando el presidente Lázaro Cárdenas presentó una iniciativa ante el Congreso de la Unión para que se reconociera la igualdad jurídica de la mujer y se posibilitara su participación política.

El voto femenino fue conquistado, primero en el ámbito municipal, en 1947. Desde entonces se ha reconocido a las mujeres tanto por sus logros y talentos como en sus derechos y oportunidades; sin embargo, queda un largo camino por recorrer. En febrero de 2019 el Banco Mundial publicó un nuevo índice en donde se estima que a las mujeres sólo se les reconocen tres cuartas partes de los derechos legales en comparación con los hombres.

La lucha feminista, gracias a la cual las mujeres cada día son más participativas política y económicamente, ha cambiado los roles y replanteado tanto la paternidad como la participación de los hombres en el hogar. Según la Encuesta Nacional sobre el Uso de Tiempo (ENUT), los hombres invierten 12.4 horas semanales en labores relacionadas con el hogar, mientras que las mujeres invierten más del doble de ese tiempo, 28.8 horas semanales. Y aunque pareciera poco, hace años esto era impensable.

En generaciones anteriores con mucha frecuencia escuchábamos el típico: “¡Ya verás ahora que vuelva tu padre!” cuando una madre quería regañar a los hijos, y es que el padre (generalmente ausente) volvía del trabajo para imponer “la ley y el orden” en casa; mientras la madre se resignaba a “acusar” y esperar.

Foto: Freepik

Aunque en varias ramas del movimiento feminista NO se considera una figura paterna positiva (esto implica la simple presencia masculina), los hombres hemos replanteado los modelos “tradicionales” de paternidad -según lo veo- de las siguientes maneras:

    • ANTES DEL NACIMIENTO

Somos comprensivos y responsables, incluso más conscientes de la importancia de nuestro apoyo y participación en la salud prenatal.

    •  DIARIO, SIN EXCUSA NI PRETEXTO

Los nuevos padres nos involucramos en la alimentación, las desveladas, el cuidado, la estimulación y la educación de los miembros recién llegados a la familia.

    • PRESENCIA PERMANENTE E INTEGRAL

Procuramos demostrar nuestros gustos, sentimientos y emociones libremente. Celebramos logros, nutrimos y desarrollamos la parte afectiva, asistimos a las juntas escolares.

De acuerdo con un estudio realizado en la Universidad de Missouri, en Columbia, Estados Unidos, y publicado en una edición reciente de Journal of Family Issues, cuando los papás se involucran más con los hijos y toman parte en las tareas del hogar, el matrimonio es más estable y feliz.

Así mismo, se ha demostrado que una paternidad involucrada y compartida, en la que el padre es activo en el juego, los cuidados y la educación, y se muestra implicado emocionalmente, reporta numerosos beneficios para los niños (no sólo emocionales, sino sobre todo cognitivos) en comparación con los padres presentes, pero no involucrados.

Así que, mujeres -y hombres que por casualidad me lean-, la invitación se dirige a apalancarse entre los sexos para que, en vez de restar, potenciemos esta lucha por la equidad y el desarrollo de nuevas figuras parentales.Eliminemos de una vez por todas las ideas de que la crianza es exclusiva de la mujer,  hay que replantearnos (como siempre lo he dicho) esta lucha para permitirnos empoderarlas y seguir reivindicando juntos esta paternidad involucrada.

Mi nombre es Helios Herrera.

Piensa, reflexiona y actúa…

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Así nos inspiró como mujer Edith González

Esta mañana se confirmó el lamentable deceso de la actriz Edith González. A través de un comunicado, su familia dio a conocer su muerte señalando que ésta fue consecuencia de “un súbito deterioro resultante de una recurrencia del cáncer”.

Pero más allá de esta noticia, recordamos que Edith González siempre fue una mujer fuerte, que le gustaba destacar profesionalmente y cuando tuvo que enfrentar el cáncer lo hizo con la frente en alto.

A la actriz, y amante del arte, le detectaron cáncer en 2016, aunque en un inicio no hizo pública esta situación, con el paso de los meses abordó el tema por medio de sus redes sociales y con los medios de comunicación para crear consciencia en la detección de esta enfermedad.

Incluso, posó sin pelo para una revista de sociales y entretenimiento, demostró que su belleza seguía intacta, pero sobretodo, destacó en entrevista que a ella no le gusta ser una mujer víctima.

Yo quería enterarme de todo, me tenía que involucrar. Información es poder. Si algo yo no permito es ser víctima. Me hice una promesa a mí misma: que yo nunca iba a llorar. Por supuesto que he llorado –tres veces–, pero me hice la firme promesa y me hice la convicción de que iba a salir adelante sí o sí. Nunca he tenido la menor duda de que yo me iba a sacar adelante, yo, dijo a la revista.

Justo en un evento organizado por este medio de comunicación ofreció un discurso sumamente motivador y en el que demostró que no se quería dejar vencer.

Foto Instagram Edith González

Y como buena impuntual que soy… no pienso llegar a tiempo a mi llamado. Sorry. Me quedan muchos Carballidos, muchos Shakespeares, muchos Molières, mucha lata que dar; muchas risas que compartir, muchas batallas que ganar. Mucho arte que admirar y mucho, pero mucho México que amar. Así que muerte, espérame sentada. Porque mi mejor danzón, tardará mucho en llegar, declaró Edith.

En octubre de 2018, Edith fue embajadora de la campaña ‘Pon el Pecho’, la cual justamente apoyaba la detección del cáncer de mama. Confesó que no le tenía miedo al cáncer, que con gran valor lo había enfrentado.

El cáncer se alimenta del miedo, no lo voy a dejar que se alimente, soy más inteligente que él, por eso lo estudio, por eso cuido mi alimentación: no como azúcar refinada y con amor abrazo mi vida y abrazo mi cáncer. No hay secretos, solo todo lo hago con amor, externó.

En enero regresó a los escenarios, específicamente al teatro con la obra ‘Entre mujeres’, en la cual compartía crédito con Cecilia Gabriela, Issabela Camil, Alma Cero, Ana Bertha Espín y Azela Robinson.

Y también fue juez del programa Este es mi Estilo, en el que junto a Shanik Aspe y David Salomón, compartió su visión de la moda y daba algunos tips de estilo.

A Edith González le sobreviven su esposo, el empresario Lorenzo Lazo y su única hija, Constanza Creel.

Foto Instagram Edith González
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¿Te pareces a tu suegra?

Por Aura Medina

En alguna ocasión escribí para esta misma revista un artículo llamado ‘Complejo de Electra’, el nombre con que se denomina la atracción afectiva de la niña por la figura del padre. Como concepto psicológico, el complejo de Electra procura explicar algunos problemas en la maduración de la mujer que nos llevan de manera inconsciente a buscar ciertas características en las parejas de nuestra vida adulta.

Bueno, los hombres no son diferentes, y también buscan mujeres con rasgos similares a sus madres. Para ser más concreta, digamos que en ambos casos la atracción obvia parece dirigirse al padre del sexo opuesto, pero en realidad el padre del mismo género también ejerce gran influencia en estas elecciones. En el caso del hombre, el fenómeno se conoce como Complejo de Edipo, y consiste análogamente en la atracción/enamoramiento del niño hacia su madre.

Casi con certeza, la mayoría de los lectores tendrá fuertes reacciones a estas líneas: “No, a mí no me pasa esto”, “yo no busco a mi madre”, etc. Pero estas elecciones son en general inconscientes. Es decir, no nos damos cuenta de ello. Sin embargo, es un mecanismo que nos permite, si ponemos atención, darnos cuenta qué estamos buscando, qué nos faltó, qué intentamos completar dentro de nosotros en las experiencias con papá o mamá.

Regresando al caso de los hombres, y tal como ocurre con las mujeres, podemos decir que la manera cómo los niños se llevan con su madre influye en las relaciones con su pareja, y en la mayoría de las ocasiones “están tratando de sanar la relación madre-hijo, queriendo llenar vacíos emocionales y afectivos”.

Según algunos psicólogos, es completamente natural que los hombres se sientan atraídos por mujeres que se parecen a sus madres, sobre todo físicamente. Incluso es común que se comprometan con mujeres que tienen que ver mucho con ellas.

Foto: Freepik

Un equipo de profesionales en Finlandia realizó un estudio, donde analizó a 70 hombres y 70 mujeres, comparó las características físicas de sus parejas con las del progenitor del sexo opuesto, para encontrar similitudes. De acuerdo con Urszula Marcinkowska, psicóloga de Universidad de Turku, “mientras los maridos de las mujeres no se parecían a sus padres, los hombres fueron más propensos a acabar con mujeres que se parecían mucho físicamente a sus madres”.

Una de las primeras razones que dieron los expertos fue la siguiente: “Cuando se es niño, el primer contacto visual que se tiene con una mujer es el de la madre”. Por este motivo, el hombre aprende de memoria la simetría de su rostro, y entonces, inconscientemente, sabe que es sinónimo de amor y supervivencia. “Al encontrar a una mujer parecida, tendrá la misma sensación de bienestar”. Extraído de Feminiza, revista digital.

¿Te pareces a su madre?

¿Qué es lo primero que te llega a la mente al leer estas palabras? ¿Te asusta la idea de parecerte a la suegra? Hay mucho más, y de hecho te advierto que la trama se complica. Si tu pareja te eligió porque te pareces a la suegra, es muy posible que la suegra se parezca de alguna forma a tu madre, y no es raro en estos casos transferir los problemas no resueltos que tenemos con madre hacia la suegra. Culturalmente es más aceptado enojarse y hablar pestes de la suegra que de la propia madre. Y muchos rasgos que te chocan de tu suegra pueden ser características tuyas, quizá heredadas de tu madre, que no ves ni aceptas en ti, pero que proyectas en la suegra.

Y no olvidemos que la forma como tu pareja trata a su madre tiene mucho que ver con cómo te trata o te tratará en el futuro. Así que ¡aguas! No te conviertas en su madre ni en la tuya. Trabaja para ser tú y no caer en patrones repetitivos y en la inconsciencia que se vive normalmente en la mayoría de las relaciones.

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Cambios en el embarazo

Cambios en el Embarazo

Por: Dra Jatziri Chavez Bernal

Durante el embarazo ocurren ciertos cambios en la piel y el cabello; por ejemplo, en este periodo el pelo suele mejorar su apariencia, luce menos seco, más brillante, más denso y no hay puntas abiertas.

Pero no todo es miel sobre hojuelas, debido a la actividad de las hormonas, 90% de las mujeres embarazadas presentan casos de hiperpigmentación (manchas en la piel) en el primer trimestre de la gestación, la cual es más evidente en mujeres morenas y afecta con mayor frecuencia áreas como las axilas, las mamas, la cara interna de los muslos y el abdomen, y desaparece de forma espontánea cuando nace el bebé.

Un tema importante es la aparición de estrías, sobre todo al final del tercer trimestre del embarazo. Estas lesiones se producen en la parte más profunda de la piel, cuando las fibras de colágeno y elastina de la dermis se rompen. Son más comunes en el vientre, los senos, los muslos, la cara interna de los brazos y las caderas.

Durante el embarazo, entre 70% y 90% de las mujeres las desarrollan. El comienzo de las estrías se caracteriza por la aparición de líneas rojizas muy finas. Son irreversibles, de manera que es muy importante prevenirlas.

Consejo

Para ello te aconsejo adquirir una crema que contenga aceites vegetales, y aplicarla varias veces al día.

Estos aceites son ricos en ácidos grasos esenciales, de manera que mejoran la elasticidad del tejido cutáneo por sus propiedades reafirmantes y regeneradoras; busca productos formulados con extractos de aceite de almendras, rosa mosqueta, borraja, jojoba, aguacate y manteca de karité.

Las mujeres embarazadas pueden sudar más de lo normal debido al aumento de peso y a la hiperactividad de las glándulas sudoríparas; para prevenir los olores de la sudoración debes utilizar un desodorante eficaz, suave y delicado, que no contenga alcohol ni perfume, para evitar alergias e irritaciones.

Otro inconveniente común durante la última etapa del embarazo es la sensación de cansancio en las piernas y la hinchazón de los pies; puedes aliviar estas molestias descansando con los pies en alto y además aplicando cremas con hamamelis, ginkgo biloba, vitis vinífera o castaño de Indias.

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Ser mamá: ¿Opción u obligación?

Por: Dra Perla Leal

Los seres humanos, como especie, hemos estado sobre el planeta por aproximadamente 200 mil años. En los primeros días de nuestro paso por la Tierra, se estima que la población mundial no era mayor a 1500 personas.

En la medida en que tuvimos la capacidad de adaptar el entorno en nuestro beneficio pudimos asentarnos y permanecer de manera estable en un espacio, donde nuestros ancestros pudieron sembrar y cosechar. Con ello surgió la necesidad de tener manos para labrar el campo, cuidar a los animales y proteger la tierra de invasores.

Fuerza

Esta fuerza de trabajo provenía de los miembros de la familia, y por ello procrear tantos hijos como fuera posible fue crucial para la supervivencia del núcleo familiar y social.

Entre más hijos tuviera una mujer se le consideraba mejor, y si esos hijos eran varones se asumía que ella había hecho mejor su trabajo y “cumplido su misión”. Las mujeres éramos un objeto cuya función era dar hijos, ésa era la principal razón de nuestra existencia, la misión que históricamente venimos arrastrando.

Hoy en día

Las mujeres que vivimos en ciudades industrializadas no estamos obligadas a procrear para mantener la producción de capital humano. El mundo puede seguir girando con o sin nuestros vástagos, o al menos eso sería cierto desde el punto de vista biológico e histórico-social, pero ¿de verdad podemos tener libertad de elección con respecto a la maternidad?

En teoría, la respuesta es un rotundo SÍ; sin embargo, la sociedad nos recuerda una y otra vez esta obligación de vida que es tener hijos. No importa cuán feliz te haga tu profesión, o viajar por el mundo, o ser el centro de tu vida, lo cierto es que cuando no tienes hijos la sociedad te envía el mensaje de que eres un ser incompleto, falto de propósito.

Escuchas frases como:

Te miran con tristeza y tienes que escuchar frases como “lo entenderías si fueras mamá” o la típica de “claro, cómo vas a saber, si no conoces el amor de madre” pero ¿qué pasa si no deseo conocerlo?, ¿qué pasa si no tengo activado el gen de madre ardorosa y sacrificada?, ¿qué pasa si no me interesa cambiar pañales olorosos o llenar de baba mi ropa fina? ¿Qué pasa? Pues no pasa NADA.

Tan válido es tener el deseo de procrear como el legítimo deseo de no hacerlo. Desde el punto de vista biológico, cuando la población de algunas especies rebasa el nivel que el ecosistema puede mantener de forma óptima, los miembros de la especie dejan de reproducirse, ya sea que varios de ellos se vuelvan estériles o que disminuya la libido, entre otros mecanismos.

¿Por qué no habría de pasar con nosotros?

Si esto ocurre con otros organismos ¿por qué no habría de pasar con nosotros? Ya hay 7545 millones de personas en un mundo con cada vez menos recursos naturales, ¿será nuestro poco deseo de tener hijos una forma de control natal? No podemos saberlo, pero no suena descabellado.

Por otra parte, desde el punto de vista sociohistórico, las mujeres tenemos acceso a más satisfactores que en el pasado. Definitivamente la felicidad ya no se limita al hecho de traer hijos al mundo.

Hoy nuestra realización es un evento multifactorial que ademá está en función de nosotras mismas y nuestra voluntad. Hoy tenemos el poder de adecuar el mundo a nuestro favor, y eso puede incluir o no una pareja, y puede incluir o no la maternidad.

Influencia de la educación

No es de extrañar que las mujeres con más estudios seamos las que menos hijos tenemos, porque el crecimiento intelectual también te abre un panorama de opciones.

Digamos que la variedad en el menú de la felicidad es tan amplia que la maternidad se vuelve una opción entre muchas. De esta manera, la maternidad es nuestros días es una opción que, como tantas otras, puede hacernos felices y plenas.

El tema principal, considero yo, es el respeto a la otredad: si a ti te hace feliz ser mamá, ¡venga! Si a ti te hace feliz retrasar tu maternidad, ¡venga! Y si a ti te hace feliz ser fértil en otras áreas que no sean producir humanos, ¡venga!.

El punto es ser feliz y respetar lo que hace felices a las demás. Aprendamos a ser compañeras y solidarias con las otras mujeres, con sus decisiones y circunstancias, que lo que hace falta en este mundo es respeto y más gente feliz.

Dra. Perla Leal

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La otra maternidad: Madre es la que cría.

Por: Estrella Jiménez

“Si no tienes hijos no te vas a realizar como mujer.” “¿Por qué no tienes hijos, estás seca?” “El novio/marido te va a dejar porque no tienes hijos.”

Éstas son las frases que en diversas etapas de nuestra vida hemos escuchado de familiares y amigos las mujeres que no hemos podido ser madres biológicas, sea porque la naturaleza nos mandó “defectuosas” (porque siempre eres tú la defectuosa, no el novio o el marido) o porque optamos voluntariamente por no ser madres.

Como toda mujer latina, criada en un hogar muy tradicional, los planes de mis padres eran que estudiara una carrera, me casara y tuviera hijos.

Es más, creo que si me hubiera casado con una persona decidida a mantenerme, mis padres habrían estado felices de que yo fuera esposa, madre y ama de casa. Era lo lógico, siendo hija única y criada de una forma tan tradicional, que cumpliera lo que se suponía estaba escrito en las estrellas para mí.

Pero fui distinta…

Me gustó estudiar y me encantaron los desafíos intelectuales y laborables desde pequeña. Tuve mi primer trabajo a los 14 años, y desde entonces nunca dejé de laborar y tener mi propio dinero. El ser hija única también me hizo muy independiente, porque según yo solamente contaba conmigo, y creo que nunca tuve un instinto maternal como el que les veía a otras niñas o a mis primas.

Obvio, mientras ellas pedían muñecas bebés para la Navidad, yo pedía bloques para armar. Mientras ellas jugaban al té, yo atrapaba arañas en casas abandonadas para coleccionarlas.

Cada vez que alguien se acercaba a mi con un bebé para que lo tomara en brazos, me inventaba una excusa, como “estoy pasando por una gripe”, “tengo las manos sucias”, etcétera. Definitivamente, el instinto maternal no era lo mío, así crecí y nunca me sentí mal por ello.

Luego me casé, y junto con mi marido de ese entonces decidí esperar para tener hijos. Recuerdo que yo no tenía ninguna prisa y que jamás soñé con ser madre… Así pasaron ocho años y medio y nunca me embaracé. No pienso hacer un resumen de todos los tratamientos a los que nos sometimos para tener descendencia, mayormente por la presión social y familiar. Aquí voy a aclarar que no es que yo no quisiera ser madre; me daba lo mismo no serlo, pero la presión era mucha, y en algunos casos intolerable.

Bajo presión constante

Al tiempo que estaba bajo la presión constante de “cuándo van a tener un hijo”, mi carrera despegó, empecé a tener mayores responsabilidades y era feliz.

En ese momento, sin buscarlo, me llamaron de una agencia de adopción a la cual había dado servicios legales años atrás y me dijeron: “Tenemos una niña de 2 meses aquí, y por alguna razón solamente podemos pensar que tú serías la madre ideal para ella”. Esta frase cambió mi vida para siempre, y María, mi hija, hoy de casi 22 años, entró a mi vida de sopetón para hacerme entender que “madre no es la que da a luz, sino la que cría”, y para despertar ese instinto maternal que no tengo idea de dónde andaba escondido.

Luego no tuve más hijos. Me divorcié y al mismo tiempo me mudé a vivir a Nueva York para empezar una nueva vida y un nuevo desafío laboral. María, de 6 años, vino conmigo y nos convertimos en una sola persona, en un solo frente familiar.

Nos cuidamos y aprendimos una de la otra. El haber sido madre adoptiva en el momento más crucial de mi carrera profesional no fue un obstáculo para mí; al contrario, el escoger ser madre de María me dio la motivación para seguir logrando mis sueños, y el traer a mi vida a una niña que biológicamente no era mía despertó aquel instinto maternal que yo no creía tener.

Una en un millón de historias

La mía es una más de los millones de historias de mujeres que, como yo, no tuvieron hijos biológicos, sea por haberlo así decidido o porque el universo dijo “No”. Sin embargo, muchas de ellas hoy son mujeres realizadas como ejecutivas, empresarias, o quizá se quedan en casa. Pero todas son exitosas por sus propios logros y esfuerzos.

Se trata de mujeres como Rosario, cuyo matrimonio se rompió y decidió no tener hijos a no ser que fuese en una familia consolidada. El tiempo pasó, y hoy, además de ser una ejecutiva exitosa, comparte el tiempo acompañando a niños con cáncer en un grupo llamado Me Regalo la Oportunidad.

También está Leticia, que luego de diez años de casada no ha sido madre, pero que considera una suerte poder hacer con su tiempo lo que quiere o tener la oportunidad de tomar decisiones de último momento, como viajar sin estar pensando en las responsabilidades maternales, pero que por no ser madre no puede desarrollar relaciones de amistad muy cercanas con mujeres que sí lo son.

Finalmente está Laura Esther, quién decidió no ser madre porque siempre quiso desarrollarse financieramente y realizarse en su negocio primero. Encontró una pareja que apoyó su decisión. Hoy me dice que no tiene las preocupaciones ni la responsabilidad sobre otro ser humano. La entiendo, la admiro y no creo que sea una decisión egoísta, sino valiente.

Hoy ella vuelca su amor maternal en los hijos de una prima, hace caso omiso a las frases que oye a menudo, como “cuando seas viejita nadie te va a cuidar”. Viaja y estudia idiomas, tiene una vida social activa y siempre anda buscando maneras para seguir desarrollándose en el ámbito personal y en el profesional.

Si tú eres…

Así que si hoy tú eres una de las mujeres que han decidido retrasar el momento de ser madre, o no serlo nunca porque no eres maternal, porque quieres ser una mujer de carrera o porque quieres ser empresaria y edificar un imperio, porque prefieres cuidar sobrinos por horas pero no tenerlos permanentemente, si quieres en el futuro adoptar y no tener un hijo biológico por las molestias que implica cargar a un bebé en el vientre por nueve meses o engordar, haz lo que quieras; y cuando te digan “te vas a quedar sola”, “¿quién te va a cuidar de vieja?”, “¿cómo puedes vivir sin hijos?”, contéstales que los hijos no son complemento, ni un adorno; que no vas a traer hijos al mundo para que te mantengan o te cuiden de viejita. Y si se ponen muy necios, con una hermosa sonrisa en tus labios, contéstales: “Tengo a Cuca, mi perrita. ¿La puedo llevar a la fiesta de tus hijos?” o “préstame a tus hijos para la foto”.

Así somos felices y realizadas, ¿no?

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Maternidad Subrogada

La maternidad subrogada es el acto de reproducción que se realiza cuando el nacimiento de un hijo se presenta como consecuencia de la participación de una mujer que lleva a término el embarazo bajo las condiciones de un pacto, quien se compromete a entregar al nacido a aquellos que han solicitado sus servicios, y que para tales efectos serán reconocidos como la madre, el padre o los padres, y que tendrán el ejercicio de todos los derechos establecidos por el derecho de familia y patria potestad sobre el menor (GUZMAN Avalos, 2005).

En México, el alquiler de vientres no se encuentra totalmente regulado.

Sólo Tabasco y Sinaloa lo permiten, mientras que San Luis Potosí y Coahuila prohíben expresamente la maternidad subrogada.

Tabasco fue, desde 1997, el primer estado en México en reconocer la maternidad subrogada, con una legislación que disponía:

“En el caso de los hijos nacidos como resultado de la participación de una madre gestante sustituta, se presumirá la maternidad de la madre contratante que la presenta, ya que este hecho implica su aceptación. En los casos que participe una madre subrogada, deberá estarse a lo ordenado en la adopción plena.” Código Civil, 2016: 58

Dicho artículo era tan poco claro que cualquier persona podía acceder al uso de su contenido, dando origen a la figura del intermediario, el cual fungía como vínculo de contacto entre parejas o personas solicitantes, en su mayoría extranjeras y, las mujeres gestantes, existiendo contratos con costos desde 43,000 dólares, que podían incrementarse dependiendo de la nacionalidad del solicitante, si eran parejas heterosexuales u homosexuales o una persona sola. Estos arreglos eran, la mayoría de las veces, ajenos a las mujeres gestantes.

La falta de regulación

Ocasionó la necesidad de reformar la ley, y por lo tanto, a partir del 13 de enero de 2016, en Tabasco entraron en vigor modificaciones al Código Civil, creando un capítulo expreso para la maternidad subrogada, en la que se permite únicamente a mexicanos casados o en concubinato y que enfrenten un problema de fertilidad o esterilidad comprobada tener acceso a la maternidad por subrogación, con lo que se eliminan las agencias o intermediarios y el acceso al servicio por parte de extranjeros y personas homosexuales, y permite que los acuerdos se celebren entre las partes interesadas.

Sinaloa, a diferencia de Tabasco, condiciona la subrogación a mujeres que ya sean madres y tengan al menos un hijo biológico sano, y especifica que sólo podrán tener dos procesos reproductivos, permitiendo la subrogación de tipo altruista u onerosa, mientras que en Tabasco ese punto no se menciona.

La intención de ambas legislaciones.

Es regular estas prácticas reproductivas; sin embargo, aún falta establecer mayores protecciones y derechos a los involucrados, en especial a la mujer gestante y al neonato. Por ello, el Senado de la República aprobó el 26 de abril de 2016 cambios a la Ley General de Salud tendientes a prohibir la subrogación a extranjeros y personas homosexuales, y garantizar que se realice sin retribución económica, con lo que se pretende evitar el lucro del alquiler de vientre, pues puede dar lugar a la trata de personas. Cabe señalar que esta reforma no ha sido aprobada por la Cámara de Diputados, que se encuentra analizándola en comisiones.

La reforma busca regular la práctica de subrogación a escala nacional, aunque en un inicio se trataba de prohibir definitivamente el alquiler de vientre y evitar la explotación de mujeres en condiciones vulnerables. No obstante, la Cámara de Senadores ha decidido reconocerla con límites, tales como la prescripción médica, que sea sin fines de lucro y entre mexicanos.

Si bien hay intenciones de regular este tema, es necesario que las mujeres estén informadas sobre los diferentes escenarios posibles en la maternidad subrogada, así como las escasas condiciones de legalidad que hoy existen, a fin de que puedan tomar decisiones informadas, destacando que los derechos humanos presentan características importantes, pues son inalienables, indisponibles, inviolables, intransmisibles y personalísimos.

Datos:

El 26 de abril de 2016, el Senado de la República aprobó cambios a la Ley General de Salud para regular la maternidad subrogada.

Senado de la República aprobó el 26 de abril de 2016 cambios a la Ley General de Salud tendientes a prohibir la subrogación para evitar el lucro del alquiler de vientre, pues puede dar lugar a la trata de personas.

-Tabasco y Sinaloa son los únicos estados que la permiten.
-En San Luis Potosí y Coahuila se prohíbe la maternidad subrogada.
-43,000 dólares es el costo de un contrato de este tipo.

Lic. Andrea Ruiseñor Meza
KNR Abogados
Horacio 18844-7
Tw: @knr_abogados
Fb: InfoKnr
Knr.mx

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