En el corazón de Europa: Budapest

Por: Melanie Beard

El paisaje se desliza velozmente al otro lado de la ventana del tren y el hipnotizante sonido de la locomotora llena el entorno con su casi melancólica música… En mis viajes a través de Europa me he dejado llevar por la comodidad de viajar en tren Rail Europe, conociendo y viendo partes fascinantes de este hermoso continente.

En esta ocasión opté por esta forma de transporte para ir de Viena a Budapest, ya que  ofrece la oportunidad de conocer a los lugareños y aprender más sobre su país y cultura.

Si bien se dice que lo importante es el camino, no el destino. Al viajar, en mi opinión, ambas cosas son de suma importancia. Sea por la eficiencia o la alta velocidad, por el confort, por las impresionantes vistas o por el precio, viajar por tren siempre es una experiencia única.

Budapest

El famoso ‘Chain Bridge’ del siglo XIX conecta al distrito de Buda con el de Pest, enlazando las colinas con las planicies del otro, uniendo el pasado con el presente, la fantasía con la realidad.

Conocida como ‘París del Este’, Budapest, la capital de Hungría, es el mágico resultado de una intrigante mezcla de castillos medievales, colinas boscosas, historia viva y sofisticada elegancia.

Si estos sitios no bastaran para el viajero, entonces hay que dejarse mimar en el lujoso Kempinski Hotel Corvinus, que se alza en el corazón de Budapest, y sin duda valdría la pena describirlo como un sitio intrigante con una fascinante mezcla de tradición con modernidad.

En este resort vale la pena dejarse apapachar por su reconocido spa, para después probar las delicias que guarda Kempinski Hotel Corvinus, el cual nos lleva a un viaje sensorial a través de una exquisita mezcla de platillos especiales de temporada y recetas clásicas.

A los pies del hotel se alza una impactante rueda de la fortuna, desde la cual nos deleitamos con impactantes vistas de toda la ciudad. Desde las alturas surge esta cosquilla por recorrer aún más Budapest. Aventurarnos por sus calles y palacios, descubriendo y enamorándonos de todas las facetas de este ecléctico destino.

Sin duda, la cara más solemne de la ciudad es el Parlamento, donde se resguardan las joyas de la Corona. Se trata del edificio más visitado de todo el país y su belleza exterior se admira mejor durante un recorrido nocturno en barco por el Danubio.

Budapest es conocida por sus centros de aguas termales y el de Széchenyi es un clásico: fue el primero construido en Pest justo hace 100 años. El monumental complejo consta de tres albercas al aire libre, área de masajes, sauna, vapor y gimnasio. Hombres, mujeres y niños de todas las edades se zambullen en sus aguas cálidas ricas en calcio, magnesio y sulfato de sodio, para relajarse o hacer terapia física. Unos incluso juegan ajedrez.

Para terminar un largo día, hay que pasar por Café Gerbaud,  la confitería más célebre de Europa con más de 150 años de existencia. Bajo la luz de los brillantes candelabros hay que saborear un café y una rebanada de pastel Dobos, un clásico húngaro de cinco capas, betún de chocolate y caramelo, y simplemente disfrutar que se está en una de las ciudades más hermosas de Europa.

Para saber

Foto: Shutterstock

– A orillas del Danubio, durante siglos, convivieron y florecieron tres ciudades: Buda, Pest, y Óbuda. Estas tres ciudades formaron Budapest.
– La ciudad destaca por su oferta de festivales, teatros, museos, salas de conciertos y eventos deportivos.
– El plato tradicional del país es el gulash, elaborado principalmente con carne de res, cebollas, pimiento y pimentón.

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