La mujer clave en el siglo XXI

  Michelle Ortiz Monasterio 
Hoy vemos florecer el siglo de la mujer, una era donde lo espiritual y las emociones dictan el paso.

A finales de la década de los 90 y durante los primeros años del siglo actual se trazaron nuevas reglas del juego para toda la humanidad. En las convenciones más importantes del mundo quedó claro que viviríamos un cambio de era y veríamos una transformación en todos los aspectos de la existencia.

Nadie anticipaba que el siglo XXI traería grandes desafíos en la vida de todos. Los expertos dicen que la batalla en el futuro inmediato no será por el desarrollo o la evolución de la humanidad, ni por el crecimiento económico y social, el poder de los mercados o el liderazgo de nuestra especie: simplemente lucharemos por la supervivencia.

La irrupción de tecnologías novedosas, el desarrollo de empresas inmersas en la economía digital, la apertura consciente de la sociedad para evolucionar nuestra forma de vida en todo lo que hacemos desde bebés, niños, adolescentes, jóvenes, adultos y abuelos, o lo que hacemos las 24 horas los 365 días de cada año, sin importar si eres hombre, mujer, deportista, comerciante, artista, actor, empresario, financiero, trabajador o alto directivo, son indicadores reales de cambios drásticos en nuestra vida cotidiana.

En algunos aspectos, la cuenta regresiva para sobrevivir ya empezó. Ejemplo de ello es el calentamiento global, el cambio climático, la desaparición de algunas especies o la creciente frecuencia de catástrofes naturales. Como mujeres ¿somos conscientes de esto? Como mujeres ¿estamos haciendo algo desde nuestra trinchera?

Si las empresas enfrentan desafíos definitivos… imaginemos lo mismo para cada humano que habita este planeta azul. Como mujeres ¿entendemos que sobrevivimos o morimos?

Por ejemplo: la llegada de Netflix anunció hace un par de décadas que la industria del cine cambiaría drásticamente, y que Blockbuster, Kodak y Videocentro, entre otras empresas, tenían los días contados. Si te quedan dudas, ve la disminución del negocio para monstruos como Cinépolis y Cinemex; o se transforman y sobreviven, o desaparecen. Algo similar podemos ver con los taxis tras la llegada de Uber. O la muerte de miles de agencias de viajes tradicionales por la llegada de Booking, Kayak, Trivago, Hoteles.com, PriceTravel, Despegar.com y Expedia.com. Tampoco nos es ajena la desaparición de enormes empresas de telecomunicación y la llegada de las redes sociales, con plataformas como Facebook, Instagram y YouTube. El último ejemplo es la muerte de la sección amarilla del directorio telefónico y el abrumador reinado de Google. O qué decir de la extinción de las enciclopedias impresas, la muerte de Encarta de Microsoft por la llegada de Wikipedia… la lista es larga, con ejemplos extraídos de todas partes del mundo, y el proceso apenas se inicia.

Llevemos esto al mundo personal y veremos que aquí también todo, absolutamente todo, se está redefiniendo. Tal vez ya no sea suficiente con tener dos o tres maestrías o el haber trabajado en varias empresas líderes durante los últimos 10 a 15 años; sin duda, ya no es suficiente tener grandes capitales, relaciones de negocio o 30 años de experiencia, si ésta no se combina con un pensamiento fuera de la caja, capaz  de impulsarte a un hacer disruptivo, crear innovación real y concebir lo que nadie ha inventado. En los últimos años, más de 70% de las carreras y especialidades en las universidades tuvieron que desaparecer, y han nacido más de tres mil nuevas profesiones.

Dicho de otra forma, nueve de cada 10 personas que busquen trabajo en una empresa tradicional no lo van a encontrar nunca, y deberán inventar su propio empleo. Como mujeres ¿estamos preparadas para esta era de reimaginación?

En nuestro mundo venusiano, el papel de la mujer del siglo XXI nos presenta nuevos retos y trae vientos de cambio. Y si bien en el siglo XX la revolución de la mujer dio los primeros pasos y puso los cimientos del cambio, hoy vemos florecer el siglo de la mujer, una era donde lo espiritual y las emociones dictan el paso, y se abren zonas donde nosotras sabemos movernos con mayor libertad, carácter y determinación.

Varios expertos señalan que el papel de la mujer en este siglo será preponderante, fundamental, clave para la transformación del planeta y la nueva era por la que debemos luchar, trabajar y lograr. Una era donde el producto interno bruto de los países no se basará en la acumulación de capital, la fuerza material o el poder del dinero entre los más ricos y el olvido de los más necesitados. Una época donde todo se medirá por la felicidad, el bienestar, la salud y el equilibrio integral, sin dejar de considerar a todos.

Una era de plenitud para todos.

Foto: Shutterstock

No importa si eres niña, adolescente, joven, mujer adulta, madre, esposa o abuela, nuestro ADN está preparado desde hace siglos para este momento de transformación y redescubrimiento. Es claro que entendemos que nuestro rol de vida tiene un sinfín de facetas como mujeres, hijas, madres, hermanas, pareja, amigas, estudiantes, artistas, deportistas, profesionistas, emprendedoras, funcionarias o empresarias.

Somos mujeres más integrales, más libres, más plenas.

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